lunes, 18 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XVII: Realitatem"


Me dispuse a tomar la pócima, levante la botella, bebí su contenido y recite su nombre, “Alicia”. El nombre que se encontraba en el mausoleo de la familia Galez, el lugar donde tuvimos nuestro primer beso, ¿sería el lugar donde nos veríamos por última vez?

El sueño me invadía, los parpados se me hacían pesados y perdía los sentidos. Pero era una sensación un tanto diferente, luego de perder los sentidos, sentía que los recuperaba pero más agudos, como si se potenciaran, sin esa “capa” que la cubría en ocasiones anteriores.

“Me encontraba en un gran salón de fiestas, habían muchas personas, vestían ropas de colores opacos, nunca sabré quienes eran, no reconocía a nadie, aún con mis sentidos más agudos, las personas parecían no tener rostro. Entonces la noté, vestía un largo vestido rojo como su cabello y se acercaba a mí. Era ella, a quien en un principio confundí con Karla, pero sus pecas la delataban ella era Alicia.

-Me alegra que al fin podamos hablar de frente- me dijo. La lengua se me pego al paladar, no podía pronunciar palabra alguna, cuando por fin logre hablar solamente salió una frase de mi boca -¿por qué?-. Ella rió -¿por qué?, preguntas. Bueno no sabría responder claramente, ni siquiera recuerdo con certeza  que me llevo hasta ti, pero tú eras especial, tu sueño era un imán para los “seres” como yo, almas proscritas del mundo real que se aferran a cualquier cosa que nos devuelva un poco de humanidad- su rostro cambio por un segundo a una expresión de odio, yo me asuste, era como si el resentimiento mismo tuviera un rostro.

-Como lo dije antes tu sueño era especial, era puro, vi como aceptaste a Daniela, un alma que se debatía entre la vida y la muerte. Entonces me dije, ¿por qué no intentarlo? Me acerque en varias ocasiones a ti, pero algo hacia que me olvidaras luego de despedirnos, era casi como si mi alma no pudiera alcanzarte. Entonces Daniela comenzó a sospechar de mi, aquella niña de pelo rizado le dijo que los seres como yo hacíamos daño a los dueños del sueño, y que como forma de defensa ellos no podían mantenernos en sus memorias- nuevamente su rostro cambio de expresión esta vez a la confusión total -pero, ¿qué culpa tenemos de no nacer con el don de Dios y estar condenados a vagar por este mundo de inseguridades? Solo queremos sentirnos vivos-

No sabía cómo pensar ni reaccionar, es cierto, no entendía claramente la conexión entre el mundo de los sueños y esto que algunos llaman purgatorio, pero no podía evitar sentir un poco de lastima por ella. Iba a hablar pero ella comenzó una vez más.

-Antes de que vinieras, hable con la niña de pelo rizado, por lo que dijo te he causado grandes problemas en tu vida diaria. Créeme cuando te digo que esa nunca fue mi intención, tal parece que ese beso que te di creó una conexión entre nosotros e hizo que mantuvieras al menos esos últimos recuerdos. Te diré que la primera vez que nos encontramos te traje aquí. No sé si podría decirse así, pero mi más grande deseo es bailar, en un gran salón y que todos me vean. No sé que pasara después de cumplido mi deseo, no conozco otro ser como yo, solo sé que mi alma envejecía, no sé si estaré en este plano eternamente, pero si pudieses hacer algo por mí, podrías concederme esta pieza-.

Al decirme eso una música comenzó a sonar suavemente y progresivamente fue aumentando, era un vals. Ella extendió su mano y sin dudarlo la acepte. Caminamos hasta el centro del salón y danzamos al son de la música. Podía sentir como todas las miradas se centraban en nosotros, todas se sentían como miradas de admiración, parecía que el tiempo fluía muy lento, parecieron horas las que bailamos, y cuando nos detuvimos se escucharon aplausos. Mire a los ojos a Alicia y ella me sonrió, nos abrazamos y disfrutamos de la calidez de nuestros cuerpos. -Adiós- fueron sus últimas palabras.”

Entonces desperté, con la sensación y la calidez del abrazo aún en mi cuerpo. Desde ese momento no tuve otro sueño con aquella joven de cabello rojizo y hermosas pecas en su rostro, nunca sabré si desapareció o simplemente decidió mantenerse alejada de mí para no provocarme algún mal, de lo único que estoy seguro es que nunca la olvidare.

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