sábado, 2 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo V: Episcopus"


Era mi tercer día en la secta, ya conocía a todos los Obispos y las cosas transcurrían con relativa normalidad. Mi puesto se relacionaba mucho con las Torres, y poco con los peones. Así que no me encontré nunca con Andrés. Entre los Obispos había quienes no confiaban en mí, y ya que teníamos que por obligación relacionarnos, me daban información errónea o confusa para compartirla con el Rey y así ganarme su desconfianza. Aunque también había un par que me acogió, Leonardo y Camila, ellos me advertían de las malas jugadas que me hacían y llegue a tener una cierta fraternidad con ellos. A todo lo ocurrido yo nunca les había visto la cara a los demás, las caretas eran un accesorio obligatorio en la secta, yo adquirí uno simple de color rojo escarlata, aunque todos los demás conocían mi rostro a mi no me importaba.

Como obispo tenía obligaciones y privilegios; debía dar todas las semanas un reporte de la información que las Torres a mi cargo recolectaban y presentarme al menos tres días en la semana; y entre los privilegios, bueno se presentaban los clásicos en una secta, autoridad para pedirles cualquier cosa a los peones, desde que me trajeran comida hasta compañía, aunque no los usaba mucho.

Mi relación con Karla era casi inexistente, normalmente los Obispos trabajaban solos y solamente nos reuníamos cuando el Rey o la Reina nos requerían.

Me acostumbre rápido a mis tareas, las Torres a mi cargo funcionaban bien, eran dos alquimistas, cuatro astrólogos y tres que se manejaban en el arte de las pociones. Entre estos últimos estaba Anaís, una joven de 16 años a quien cuidaba como una hermana pequeña, siempre me pregunte que la trajo hasta aquí pero no quería entrometerme, era de las pocas personas que realmente me importaban dentro de la secta. Aún con su corta edad tenía mucho conocimiento en su área, trabajaba en pócimas de amor, aunque los efectos de su trabajo eran más afrodisíacos que de amor.

Cuando nos reuníamos todos, intentaba acercarme a Karla, pero todo intento de hablar, terminaba con ella ignorándome. Leonardo me contó que de ella sabían solo su nombre y que partió como caballero, nunca le habían visto el rostro y que era muy devota al Rey, tanto así que era la compañía favorita de este. Eso me molesto un poco, ¿acaso ella no tenía conciencia de lo que sucedió en el plano de los sueños? Comencé a cuestionarme nuevamente lo que estaba haciendo, tal vez la he visto alguna vez pasar frente a mí y en mis sueños se convirtió en alguien importante, pero eso no quiere decir que ella realmente tenga algún control sobre sus sueños y haya tenido un tipo de atracción hacia mí. Pero aunque ella no sienta nada por mí, yo siento todo por ella, y no me rendiría sin intentarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario