¿Qué había sido todo eso?, ¿cuál fue el efecto
real de la droga que tome? Esas dudas ocupaban mi cabeza, de ahora en adelante
no podría confiar en nada de lo que me ocurriera.
El hospital me dio de alta el mismo día que
desperté, dijeron que fue una sobredosis de tranquilizantes de origen natural,
ósea creyeron que tome varias infusiones de alguna planta, lo que no estaba muy
lejos de la realidad.
Cuando salí, estaba esperándome fuera Anna. Me
extraño que no estuviera Karla. -¿Qué fue lo que hiciste?, ¿tanta es tu
desesperación por encontrar respuestas?-. Luego de eso no dijo más durante todo
el trayecto hasta mi casa.
En mi casa me esperaba Karla, preparaba comida,
tímidamente me acerque a ella -¿qué quisiste decir con que te encargaste de los
que me dieron esa droga?-. Ella rió levemente -¿eso?, esas Torres trabajaban
bajo mi cuidado antes y la producción de esa droga había sido cancelada,
aprovecharon que me retire para intentar producirla de nuevo, y en tu letargo
no pudiste notar que esa droga no era productiva para nada, ahora están bajo el
juicio del Rey-.
Me preocupaba lo que les podría pasar, había
escuchado de Camila que los traidores de la secta y los mal enjuiciados por el
Rey, terminaban en la cárcel inculpados por algún crimen que no cometieron.
Cuando se acerco la noche, el sueño me consumía.
No quería dormir sentía que aún podría tener efectos la droga, permanecí
recostado sobre mi cama intentando no dormir hasta que amaneció. El temor de
soñar otra mentira me mantuvo despierto.
Eran aproximadamente las 7 de la mañana y Karla
entró a mi cuarto con una bandeja con el desayuno, uno muy nutritivo con pan
blanco, queso, mermelada y café. Me dispuse a comer, entonces note algo extraño,
el queso no era salado y la mermelada no era dulce, ni el café tenía su
característica amargura. Estaba por hablarle a Karla, pero noté algo que me
llamo la atención, ella no era Karla, ella tenía pecas, ella era la chica de
mis sueños.
La lengua se me pego al paladar, no podía
emitir sonido alguno, estaba pasmado, no sabía qué hacer. Fue entonces que ella
rió y dijo -supongo que ya lo notaste, yo no soy a quien tú conoces-. Pero
cuando intente tocarla, mi mano no toco nada. Luego de eso entró Anna trayéndome
el desayuno. -¿Había venido Karla antes?- le pregunte. A lo que me respondió
-Karla salió temprano y aún no vuelve-.
Claramente eso lo había alucinado, pero había
sido diferente a mi anterior alucinación, ¿por qué? Todo estaba pasando muy rápido
y me confundía.
A la hora del almuerzo volvió Karla, le
pregunte donde había estado, pero no me respondió. Supuse que venía del juicio
del Rey. Nunca más supe de esas Torres. Pero aún tenía un poco de la droga, y
aunque temeroso, pretendía usarla una vez más para comprender el verdadero
efecto de esta.
Esa noche no fui a la secta, me quede en casa
por recomendación del Rey que mandó el mensaje con Karla. Estaba tranquilo
recostado en mi cama cuando, sin darme cuenta, las luces se apagaron. Me levante
fue entonces que note unas velas que se prendían y mostraban una silueta
encapuchada, no podía equivocarme, era Henrietta.
-Hola, ¿cómo estás?- dijo mientras sonreía. Yo
estaba confundido, ¿qué era esto, un sueño o una alucinación?, por ahora me
dejaría llevar por lo que me tuviera que decir ella -Henrietta- le dije -¿qué
pasa?, ¿cuál es el motivo de tu visita? -Vine a darte información, si es una
buena o mala información tú lo decidirás-. Entusiasmado me acerque a ella,
-¿tiene que ver con la joven de mis sueños?- pregunte. -Si- respondió -esa
droga, tiene un “conjuro” sobre ella, quienes la recrearon obviaron eso, es por
tal motivo que no funciona bien. Puede llevarte a tus sueños, darte control y
encontrarte con quien quieras. Pero debes recitar el nombre de la persona en
cuestión al beberla-. -Pero yo no sé su nombre- le dije casi decepcionado por
la información. -Te lo dije, busca el nombre de lo verdadero-. Y entonces abrí
los ojos y me encontré con el techo de mi habitación.
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