viernes, 29 de marzo de 2013

Coma "Capítulo V: Necopi"


Era el martes de la sexta semana del verano, el día parecía extrañamente largo. Aún no se ocultaba el sol y esperaba con ansias el fin del día.

Me dirigía a la secta con Anna cuando se ocultó el sol. Lo que más deseaba era que este día terminara pronto, y que toda la semana pasase rápidamente.

Las funciones de la secta parecían extrañamente lentas. Al ser un día martes, mis funciones eran simplemente charlar con algún Obispo que tuviera dudas o simplemente disfrutar de los beneficios que tenía como Rey.

Decidí ir a ver cómo estaban los peldaños más bajos de la secta, así que me dirigí primeramente a ver a las Torres. De las torres que no estaban en el plan de investigar los comas, había un par interesante a los que había llegado a tomar cariño. Antonio y Lucia, eran dos Torres que habían estado a cargo de Karla, ellos eran pareja e investigaban normalmente acontecimientos de predicciones, ósea, epifanías y visiones que ellos mismos tenían a través de pociones creadas para este fin. Eran de gran importancia sus predicciones ya que tenían un gran porcentaje de acierto.

Con ellos me entretuve gran parte de la noche charlando y hablando de sus predicciones. Fue entonces que una de estas me llamo de sobremanera la atención, trataba de una niña, ella reemplazaría a la actual Reina. Más específicamente, fue una visión. En esta, Antonio vio a una pequeña niña de no más de 11 años ocupando la máscara de la comedia a mi lado, y a Karla sin careta alguna, sirviendo a su lado. Esto, de acuerdo a mis nuevas normas, claramente indicaba que Karla había caído hasta ser un peón.

Obviamente pregunte cuando fue esta visión y porque no se me había informado con tiempo, a lo que ellos respondieron -se lo informamos a la Reina hace un par de semanas-. Quede perplejo, porque algo tan importante se me había ocultado y por nadie más que la mismísima Karla.

Rápidamente me dirigí a la sala principal, ahí se encontraba Karla charlando con un par de Obispos, les pedí que me dejaran solo con ella y la encare. -¿Por qué me has ocultado información?- le dije. Un tanto sorprendida me dijo -veo que lo has descubierto, es casi como si tuvieras un don para ver a través de lo que oculto. No lo negare, hubo una predicción acerca de mi deceso como Reina, y por el historial de aciertos, es muy probable que se haga realidad-. -Entonces, ¿por qué me lo ocultaste?- le dije preocupado. Ella callo un momento y luego dijo -porque yo misma tuve una visión de quien sería mi reemplazante y ambos la conocemos. Por primera vez la vimos en la extensión del grupo en el sur y desde entonces la he visto constantemente en mis sueños. Su nombre es Henrietta-.

La confusión se apodero de mí, ¿Henrietta intentando usurpar el lugar de Karla?, ¿y a que se refería con que desde entonces la ve constantemente en sus sueños? Esto se había vuelto demasiado para mi entendimiento. Lo primero que se me vino a la mente fue comunicarme con Henrietta para ver qué era lo que ella tenía que decir acerca de esto. Pero esa no fue la única sorpresa, Karla aún guardaba una más. Cuando disponía irme a meditar todo lo sucedido, Karla susurro algo, “también conocí a Daniela”.

viernes, 22 de marzo de 2013

Coma "Capítulo IV: Aeternitas"


De ese modo transcurrieron las primeras semanas de mi mandato, organizando el nuevo grupo y visitando a los contactos de la secta. Lo que paso en los siguientes días, intentare relatarlo lo mejor posible, aunque se me hace complicado.

Era lunes de la sexta semana del verano, el calor era insoportable, me encontraba descansando en mi casa. Karla y Anna, que vivían conmigo, se encontraban fuera, así que estaba solo, eran las 4 p.m. y me dispuse a tomar una siesta. Tengo vagos recuerdos de lo que soñé, solo recuerdo que visitaba una vez más el bosque donde tuve mi encuentro con Daniela y Henrietta.

“una vez más me hallaba en el bosque de mis sueños, me encontraba en la más vasta soledad. Camine por lo que creí mucho tiempo, hasta encontrarme con un inmenso lago. En la orilla que me encontraba, que parecía ser la única entrada ya que estaba rodeado por plantas de unos dos metros de altura, se podía ver un viejo árbol que estaba torcido, gran parte de su tronco estaba casi a la altura del suelo, y cuando lograba erguirse era solo para separarse en varias ramas con solo unas pocas hojas. Algo me atrajo a ese árbol así que me acerque a examinarlo, el tronco ni las ramas tenían algo particular, pero cuando note las hojas vi que tenían algo escrito, comencé a examinarlas y todas tenían palabras o frases. No puedo recordar con precisión aquellas frases, “te diré que la primera vez que nos encontramos te traje aquí” y “no conozco otro ser como yo” eran algunas de las frases que estaban escritas, y muchos “por qué” y “cómo” inconclusos. Luego de un momento de examinarlo corrió un fuerte viento que se llevo las hojas en su totalidad, solo dejando una hoja que tenia la palabra “despierta” escrita.”

En ese momento mis ojos se abrieron y notaron un panorama muy extraño. Desperté en una sala completamente blanca, este panorama lo reconocía de experiencias pasadas, estaba en un hospital. A mi lado no había nadie, me levante y busque una enfermera que me ayudara, pero cuando apenas salía de la habitación me encontré con Karla, estaba sollozando, al verme me abrazo, un deja vu paso por mi cabeza, llamamos a una enfermera y después de un leve chequeo me dejaron ir.

Recuerdo que era de tarde cuando salí, el sol se ocultaba por el oeste. Cuando llegamos a la casa comimos algo y fui a dormir. Un silencio sepulcral invadía la casa, era relajante, tanto que me dormí casi inmediatamente. Cuando desperté me asalto una duda, ¿cuánto había dormido esta vez que fui a parar al hospital?, no recuerdo que me lo haya dicho el doctor o la enfermera, incluso no recuerdo las conversaciones con ellos ni con Karla, algo andaba mal.

Salí de mi habitación, no había nadie en la casa, aunque no era poco común el no encontrarlas, era el silencio el que me perturbaba. Salí de la casa y me dirigí al lugar de la secta. No recuerdo nada del camino hasta ahí, solo aparecí ahí, ya no tenía dudas, esto era un sueño. Apenas lo note desperté, esta vez en mi cama, a mi lado dormía Karla, ella también despertó y me miro fijamente -buenos días- me dijo, yo la mire y le pregunte la fecha, ella me dijo lo que quería escuchar, era el día siguiente al que me dormí, martes.

Los siguientes días pasaron rápido, recuerdo que no hubo muchos avances en los estudios del coma, lo más interesante de aquella semana fueron unas predicciones astrológicas que se cumplieron, pero que no ayudaban mucho al grupo.

El siguiente lunes llego, era hora de visitar al doctor Marcos, me levante temprano en la mañana, el me pidió que lo fuera a visitar a su consulta médica, que me esperaría desde las 9 a.m., así que me dispuse a llegar a esa hora precisa.

Cuando llegue una secretaria me recibió y me hizo pasar sin preguntar mi nombre, no le di mayor importancia. Al entrar vi a un hombre que no podría describir, no por sus rasgos, sino porque aún se me hace difícil recordarlo. Solo veo el borde de un rostro y una barba espesa. Me invito a sentarme frente a él, esperaba la prueba que me pondría. -¿Cómo fueron tus evaluaciones?- me pregunto. Obviamente se refería a las pruebas que me pusieron los contactos -solo no pase la prueba de Gabriel-. El doctor rió y me dijo -es normal que no hayas pasado su prueba, el no intentaba probarte netamente, su objetivo era desmotivarte. Pero bueno aún falta enfrentarte a mi prueba, aunque no es el momento, eso será dentro de una semana, por ahora despierta.

Para cuando me había dado cuenta, estaba en mi cama mirando el techo. Intrigado vi el reloj que estaba en mi cómoda, y note que eran las 5 a.m. del martes ósea había dormido trece horas.

jueves, 14 de marzo de 2013

Coma "Capítulo III: Iunctio"


Entre las nombradas conexiones, la que mayor impresión me causo fue Gabriel. Él es un hombre de casi 50 años, con un estatus social y económico muy alto, y con una forma de pensar que me sorprendió. Participó hace cinco años en la secta, donde conoció a la que ahora es su esposa, pidieron el permiso del Rey para retirarse a cambio de realizar los trabajos sucios para él. La mujer de Gabriel es Catalina, como dije también participo de la secta como Torre.

Cuando fui a visitarlos me recibieron de la manera más cordial, de antemano sabían a lo que venía, solo a comprobar sí ellos acudirían en mi ayuda al necesitarlos. Gabriel simplemente me invito a pasar y me dirigió a la sala principal, donde se encontraba, en una pequeña mesa, un tablero de ajedrez y un vaso de whisky. Esto me traía recuerdos de mi primer encuentro con el Rey. Era claro que me iba a probar, pero ahora no tenía motivo para perder, esta vez jugaría en serio.

-Bueno mi nombre ya lo sabes, y mi participación  en la secta también, sabes lo que podría hacer por ti, pero yo no sé mucho de ti, solo lo que el Rey me ha contado- él se sentó frente a mí -este será mi juicio, uno similar al del Rey, si quieres que te ayude, deberás vencerme-. Estaba listo para el juego, debía ganar si quería los privilegios de este contacto.

Lo que sucedió me dejó en ridículo, no habían pasado veinte jugadas y ya había perdido los dos alfiles, un caballo, una torre y mi reina, su forma de jugar era arriesgada, pero claramente era efectiva. Cinco jugadas más tarde me vi obligado a rendirme, este juego ya lo había perdido. -Bueno bueno, fue un gran juego, pero con este nivel no mereces mi ayuda, vuelve cuando quieras, cuando me derrotes tendrás mi ayuda-.

No tuve más opción que irme derrotado, y no ganar este contacto. Pero antes que me marchara, se acerco a mí, su mujer, Catalina y dijo -una partida de ajedrez es similar a como tú debes manejar el grupo, cuando entiendas esto podrás derrotar a mi marido-. En ese momento no entendí claramente lo que decía, aunque era bastante lógico pensar que se refería a que si aprendía a organizar el grupo sin problemas internos podría ganar. Pero no entiendo como eso me haría mejor jugador de ajedrez.

Los otros contactos también me pusieron pruebas, pero más sencillas o al menos así me lo parecieron. Además de Gabriel eran seis contactos; Gustavo y Francisco que eran ingenieros; Pablo y León que eran fiscales; y Luis que era un doctor cirujano. Todos ellos decidieron seguir ayudando al grupo ahora bajo mi mando. Con el único que no pude comunicarme directamente fue con Marcos, un Psiquiatra que no se encontraba en la ciudad, por un congreso de su especialidad.

Al principio no le di mucha importancia al no poder comunicarme con él, ya que me había dejado más preocupado el no conseguir el apoyo de Gabriel. Sabía que sus influencias serian importantes en el momento que Gonzalo, Ignacio y Ricardo intentaran traicionarme.
Pero tengo curiosidad por el doctor Marcos, algo de él me dice que podría ayudarme con lo de Daniela, no sé exactamente como, pero es la sensación que me da. Por lo que quiero conocerlo lo más pronto posible, cosa que será a más tardar en una semana. Nunca espere que aquella semana fuera tan larga.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Coma "Capítulo II: Rex"


El Rey en persona fue quien me proclamo su sucesor, convoco a los personajes más importantes y los obligo a jurar lealtad mientras no cambiara las normas básicas del grupo. La Reina proclamo como su sucesora a Karla, cosa que me sorprendió un poco, ya que esperaba que nombrara para el cargo a Anna, quien era su persona más cercana y leal del grupo. Y con esto el Rey dejo todo a mi cargo y me entrego su careta, que para él, simbolizaba el cargo de Rey, la careta era la clásica mascara de tragedia, y para la Reina la de comedia.

Al final de su última proclama el Rey me dijo -ojala que encuentres lo que buscas, y no des mal uso de tus nuevos privilegios, porque el poder corrompe, y donde te encuentras ahora, tendrás mucho poder- sus palabras eran sabias, pero sé que nada me desviara de mi camino.

El nuevo grupo estaba hecho, pero como Rey tengo otras muchas responsabilidades, y debía cumplirlas. Los primeros días fueron los más estresantes, varios Obispos no estaban muy felices con mi nuevo cargo, así que tenía que saber actuar frente a ellos para no mostrar debilidad alguna. Eran doce Obispos y solo confiaba ciegamente en dos, y sospechaba que tres de ellos harían algo contra mí, los demás no se atreverían o simplemente no les “afectaba” tanto el cambio de Rey.

Los tres Obispos que me hacen dudar de su lealtad son Gonzalo, Ignacio y Ricardo. Ellos fueron Obispos conmigo y normalmente teníamos discusiones sobre la información que le entregaba al Rey, también me daban información falsa o errónea para que me ganara la duda del Rey. Ellos son propensos a realizar algún movimiento contra mí, pero mientras tenga el apoyo de los demás Obispos no se arriesgarían a hacer algo en mi contra, lo primero sería hacer que me equivoque en mis gestiones, o eso es lo que supongo al menos, ya que sus primeros informes eran sobre información, que el Rey me dijo, ya había sido desechada. No entendí muy bien cuál era su objetivo con esto, pero sabía que había un motivo oculto.

Fuera de eso mis funciones como Rey transcurrían con normalidad, modifique algunas reglas que había impuesto el Rey anterior y elimine otras. Los privilegios permanecieron, casi en su totalidad, solo la compañía no era más una obligación. Mantuve la regla que obligaba a usar caretas, solo que ahora los únicos que obviaban esta regla eran los peones. E incluí una regla de los estatus, por ejemplo no podría haber más de doce Obispos, diez Caballeros y veinticuatro Torres. Los peones no tendrían límites y estos podrían subir de rango, así llegar a ser Torres, luego Caballeros y luego Obispos, a través de un sistema de “puntos” que introduje. Este sistema será vigilado directamente por mí y todos podrán participar, no solo los peones.

Además de las responsabilidades, el Rey me dio “contactos”, antiguos participantes de la secta, los cuales aún estaban relacionados con esta y otorgaban ciertos beneficios a la misma. Doctores, ingenieros, políticos y lo más importante jueces. Estos últimos eran los que hacían trabajos “sucios” para la secta. Desde desviación de fondos, hasta condenas por años por crímenes inexistentes.

El contacto que más cercano era a la secta, era Gabriel, un juez que había sido anteriormente Obispo. Él había encarcelado a varios traidores del grupo y estaba dispuesto a seguir haciéndolo ahora por orden mía. El Rey anterior me había recomendado visitar a todos los contactos al menos una vez para familiarizarme con ellos y mantener un vinculo con todos. Obviamente hice caso y visite a todos los contactos excepto por un doctor, Marcos. Él es un psiquiatra que también ha hecho trabajos sucios por la secta, el ha certificado la incapacidad mental y delirios de algunos traidores. Con él, fue el único que no tuve un contacto directo en los primeros días.