viernes, 22 de marzo de 2013

Coma "Capítulo IV: Aeternitas"


De ese modo transcurrieron las primeras semanas de mi mandato, organizando el nuevo grupo y visitando a los contactos de la secta. Lo que paso en los siguientes días, intentare relatarlo lo mejor posible, aunque se me hace complicado.

Era lunes de la sexta semana del verano, el calor era insoportable, me encontraba descansando en mi casa. Karla y Anna, que vivían conmigo, se encontraban fuera, así que estaba solo, eran las 4 p.m. y me dispuse a tomar una siesta. Tengo vagos recuerdos de lo que soñé, solo recuerdo que visitaba una vez más el bosque donde tuve mi encuentro con Daniela y Henrietta.

“una vez más me hallaba en el bosque de mis sueños, me encontraba en la más vasta soledad. Camine por lo que creí mucho tiempo, hasta encontrarme con un inmenso lago. En la orilla que me encontraba, que parecía ser la única entrada ya que estaba rodeado por plantas de unos dos metros de altura, se podía ver un viejo árbol que estaba torcido, gran parte de su tronco estaba casi a la altura del suelo, y cuando lograba erguirse era solo para separarse en varias ramas con solo unas pocas hojas. Algo me atrajo a ese árbol así que me acerque a examinarlo, el tronco ni las ramas tenían algo particular, pero cuando note las hojas vi que tenían algo escrito, comencé a examinarlas y todas tenían palabras o frases. No puedo recordar con precisión aquellas frases, “te diré que la primera vez que nos encontramos te traje aquí” y “no conozco otro ser como yo” eran algunas de las frases que estaban escritas, y muchos “por qué” y “cómo” inconclusos. Luego de un momento de examinarlo corrió un fuerte viento que se llevo las hojas en su totalidad, solo dejando una hoja que tenia la palabra “despierta” escrita.”

En ese momento mis ojos se abrieron y notaron un panorama muy extraño. Desperté en una sala completamente blanca, este panorama lo reconocía de experiencias pasadas, estaba en un hospital. A mi lado no había nadie, me levante y busque una enfermera que me ayudara, pero cuando apenas salía de la habitación me encontré con Karla, estaba sollozando, al verme me abrazo, un deja vu paso por mi cabeza, llamamos a una enfermera y después de un leve chequeo me dejaron ir.

Recuerdo que era de tarde cuando salí, el sol se ocultaba por el oeste. Cuando llegamos a la casa comimos algo y fui a dormir. Un silencio sepulcral invadía la casa, era relajante, tanto que me dormí casi inmediatamente. Cuando desperté me asalto una duda, ¿cuánto había dormido esta vez que fui a parar al hospital?, no recuerdo que me lo haya dicho el doctor o la enfermera, incluso no recuerdo las conversaciones con ellos ni con Karla, algo andaba mal.

Salí de mi habitación, no había nadie en la casa, aunque no era poco común el no encontrarlas, era el silencio el que me perturbaba. Salí de la casa y me dirigí al lugar de la secta. No recuerdo nada del camino hasta ahí, solo aparecí ahí, ya no tenía dudas, esto era un sueño. Apenas lo note desperté, esta vez en mi cama, a mi lado dormía Karla, ella también despertó y me miro fijamente -buenos días- me dijo, yo la mire y le pregunte la fecha, ella me dijo lo que quería escuchar, era el día siguiente al que me dormí, martes.

Los siguientes días pasaron rápido, recuerdo que no hubo muchos avances en los estudios del coma, lo más interesante de aquella semana fueron unas predicciones astrológicas que se cumplieron, pero que no ayudaban mucho al grupo.

El siguiente lunes llego, era hora de visitar al doctor Marcos, me levante temprano en la mañana, el me pidió que lo fuera a visitar a su consulta médica, que me esperaría desde las 9 a.m., así que me dispuse a llegar a esa hora precisa.

Cuando llegue una secretaria me recibió y me hizo pasar sin preguntar mi nombre, no le di mayor importancia. Al entrar vi a un hombre que no podría describir, no por sus rasgos, sino porque aún se me hace difícil recordarlo. Solo veo el borde de un rostro y una barba espesa. Me invito a sentarme frente a él, esperaba la prueba que me pondría. -¿Cómo fueron tus evaluaciones?- me pregunto. Obviamente se refería a las pruebas que me pusieron los contactos -solo no pase la prueba de Gabriel-. El doctor rió y me dijo -es normal que no hayas pasado su prueba, el no intentaba probarte netamente, su objetivo era desmotivarte. Pero bueno aún falta enfrentarte a mi prueba, aunque no es el momento, eso será dentro de una semana, por ahora despierta.

Para cuando me había dado cuenta, estaba en mi cama mirando el techo. Intrigado vi el reloj que estaba en mi cómoda, y note que eran las 5 a.m. del martes ósea había dormido trece horas.

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