Era el martes de la sexta semana del verano, el
día parecía extrañamente largo. Aún no se ocultaba el sol y esperaba con ansias
el fin del día.
Me dirigía a la secta con Anna cuando se ocultó
el sol. Lo que más deseaba era que este día terminara pronto, y que toda la
semana pasase rápidamente.
Las funciones de la secta parecían extrañamente
lentas. Al ser un día martes, mis funciones eran simplemente charlar con algún
Obispo que tuviera dudas o simplemente disfrutar de los beneficios que tenía como
Rey.
Decidí ir a ver cómo estaban los peldaños más
bajos de la secta, así que me dirigí primeramente a ver a las Torres. De las
torres que no estaban en el plan de investigar los comas, había un par
interesante a los que había llegado a tomar cariño. Antonio y Lucia, eran dos
Torres que habían estado a cargo de Karla, ellos eran pareja e investigaban
normalmente acontecimientos de predicciones, ósea, epifanías y visiones que
ellos mismos tenían a través de pociones creadas para este fin. Eran de gran importancia
sus predicciones ya que tenían un gran porcentaje de acierto.
Con ellos me entretuve gran parte de la noche
charlando y hablando de sus predicciones. Fue entonces que una de estas me
llamo de sobremanera la atención, trataba de una niña, ella reemplazaría a la
actual Reina. Más específicamente, fue una visión. En esta, Antonio vio a una
pequeña niña de no más de 11 años ocupando la máscara de la comedia a mi lado,
y a Karla sin careta alguna, sirviendo a su lado. Esto, de acuerdo a mis nuevas
normas, claramente indicaba que Karla había caído hasta ser un peón.
Obviamente pregunte cuando fue esta visión y
porque no se me había informado con tiempo, a lo que ellos respondieron -se lo
informamos a la Reina hace un par de semanas-. Quede perplejo, porque algo tan
importante se me había ocultado y por nadie más que la mismísima Karla.
Rápidamente me dirigí a la sala principal, ahí
se encontraba Karla charlando con un par de Obispos, les pedí que me dejaran
solo con ella y la encare. -¿Por qué me has ocultado información?- le dije. Un
tanto sorprendida me dijo -veo que lo has descubierto, es casi como si tuvieras
un don para ver a través de lo que oculto. No lo negare, hubo una predicción
acerca de mi deceso como Reina, y por el historial de aciertos, es muy probable
que se haga realidad-. -Entonces, ¿por qué me lo ocultaste?- le dije
preocupado. Ella callo un momento y luego dijo -porque yo misma tuve una visión
de quien sería mi reemplazante y ambos la conocemos. Por primera vez la vimos
en la extensión del grupo en el sur y desde entonces la he visto constantemente
en mis sueños. Su nombre es Henrietta-.
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