Al llegar a la casa del Rey, me recibió su
esposa, la antigua Reina. -Entra, tenía la confianza de que mantuvieras tu
cordura más tiempo, pero te ayudaremos en lo que podamos-. Al parecer Anna le
había avisado de alguna forma de mi visita.
Era medianoche y el Rey me esperaba sentado en
la cabecera de su comedor, estaba cenando, un plato muy fino por lo que pude
observar. A su lado derecho y frente a él habían otros dos platos, asumí que
uno era para mí y otro para su esposa. Me invito a sentar y la Reina me sirvió
en una copa vino, el cual quería evitar beber en caso de que tuviera algún
efecto contraproducente por el opio que había consumido. Luego de eso la Reina
se sentó a su lado.
-¿Cuál es el problema?, ¿mucha presión?- me
dijo mientras cortaba un trozo de carne-. -La verdad, si. ¿Cómo soportaba todo
esto?, los Obispos que quieren verme caer, los peones que son más leales a las
Torres y una Reina que me predice todo, supongo que usted no tenía todos esos
problemas- le dije. -Bueno, tienes que entender que yo fui quien organizo desde
cero todo el grupo, nadie que no confiara en mí o me tuviera cierta estima me
seguiría. Al contrario de ti que entraste siendo odiado por todos por tu
actitud- me dijo el Rey. -pero, ¿usted tuvo problemas con Obispos?- le
pregunte. Él termino de masticar la comida de su boca y me dijo -muchos entran
al grupo por el poder que se les otorga, por eso debes ser cuidadoso al elegir
a las personas y su cercanía al trono, ciertamente nunca tuve problemas con los
Obispos, claro excepto con mi amigo de la sede del sur. Recuerdas que te dije
que el poder corrompe, tú estabas dirigiéndote a ese problema, como tienes todo
el poder, dejaron de importarte las cosas pequeñas de la secta, y así buscas tu
propio beneficio- callo unos segundos -y con respecto a los peones y su lealtad
a las Torres, eso es más que lógico. Sí a los Obispos los ven tan lejanos, tú
eres como un Dios para ellos, aunque decir eso es un poco exagerado- soltó una
carcajada.
Callamos un momento, nos dedicábamos a comer,
la Reina no había pronunciado palabra alguna luego de recibirme. Cuando
terminamos de comer, el Rey limpio su boca y me dijo -lo de tu Reina es
preocupante, ella al igual que todos debe estar bajo tu control, en algún punto
la descuidaste e hiciste cosas a su espalda. Es bastante probable que la culpa
la tengas tú-.
Lo que decía el Rey era cierto, yo no le he
prestado tanta importancia a Karla, es más la he evitado en mi afán de
descubrir cómo recuperar a Daniela -gracias Rey, sus palabras me sirven mucho,
no me concentrare solo en mis objetivos personales, tengo un grupo entero del
cual preocuparme. Si me disculpa iré a hablar con Karla-. Me levante de la
silla y me despedí del Rey con una pequeña reverencia. La Reina también se
levanto y se dirigió conmigo a la puerta -espero que arregles todo con ella y
te des cuenta porque la elegí como Reina- luego de decirme eso la Reina me dio
un beso en la mejilla, era cálido como el beso de una madre.
Estaba por llegar a mi casa, Anna esperaba en
la puerta -¿cómo te fue?- me pregunto. -Bien, ahora me tranquilizare y haré bien mi trabajo como Rey, ya no descuidare a Karla ni a nadie- le respondí.
-Ella espera adentro, no te preocupes está tranquila, me dijo que te quería
esperar sola- dijo Anna. -Gracias por cuidarnos, a todos- le dije-. -Soy una
Caballero muy leal a mis Reyes- dijo ella. -Lo sé, como fue una orden de la
anterior Reina cuidarnos, tú debes cumplirla-. Ella me miro dubitativa -me
refiero a ustedes dos, mi lealtad es con la Reina sí, pero ahora es con
ustedes. Ahora entra y habla con ella, ambos necesitan hablar por un largo
tiempo-.