lunes, 24 de junio de 2013

Coma "Capítulo VIII: Apicibus"

Al llegar a la casa del Rey, me recibió su esposa, la antigua Reina. -Entra, tenía la confianza de que mantuvieras tu cordura más tiempo, pero te ayudaremos en lo que podamos-. Al parecer Anna le había avisado de alguna forma de mi visita.

Era medianoche y el Rey me esperaba sentado en la cabecera de su comedor, estaba cenando, un plato muy fino por lo que pude observar. A su lado derecho y frente a él habían otros dos platos, asumí que uno era para mí y otro para su esposa. Me invito a sentar y la Reina me sirvió en una copa vino, el cual quería evitar beber en caso de que tuviera algún efecto contraproducente por el opio que había consumido. Luego de eso la Reina se sentó a su lado.

-¿Cuál es el problema?, ¿mucha presión?- me dijo mientras cortaba un trozo de carne-. -La verdad, si. ¿Cómo soportaba todo esto?, los Obispos que quieren verme caer, los peones que son más leales a las Torres y una Reina que me predice todo, supongo que usted no tenía todos esos problemas- le dije. -Bueno, tienes que entender que yo fui quien organizo desde cero todo el grupo, nadie que no confiara en mí o me tuviera cierta estima me seguiría. Al contrario de ti que entraste siendo odiado por todos por tu actitud- me dijo el Rey. -pero, ¿usted tuvo problemas con Obispos?- le pregunte. Él termino de masticar la comida de su boca y me dijo -muchos entran al grupo por el poder que se les otorga, por eso debes ser cuidadoso al elegir a las personas y su cercanía al trono, ciertamente nunca tuve problemas con los Obispos, claro excepto con mi amigo de la sede del sur. Recuerdas que te dije que el poder corrompe, tú estabas dirigiéndote a ese problema, como tienes todo el poder, dejaron de importarte las cosas pequeñas de la secta, y así buscas tu propio beneficio- callo unos segundos -y con respecto a los peones y su lealtad a las Torres, eso es más que lógico. Sí a los Obispos los ven tan lejanos, tú eres como un Dios para ellos, aunque decir eso es un poco exagerado- soltó una carcajada.

Callamos un momento, nos dedicábamos a comer, la Reina no había pronunciado palabra alguna luego de recibirme. Cuando terminamos de comer, el Rey limpio su boca y me dijo -lo de tu Reina es preocupante, ella al igual que todos debe estar bajo tu control, en algún punto la descuidaste e hiciste cosas a su espalda. Es bastante probable que la culpa la tengas tú-.

Lo que decía el Rey era cierto, yo no le he prestado tanta importancia a Karla, es más la he evitado en mi afán de descubrir cómo recuperar a Daniela -gracias Rey, sus palabras me sirven mucho, no me concentrare solo en mis objetivos personales, tengo un grupo entero del cual preocuparme. Si me disculpa iré a hablar con Karla-. Me levante de la silla y me despedí del Rey con una pequeña reverencia. La Reina también se levanto y se dirigió conmigo a la puerta -espero que arregles todo con ella y te des cuenta porque la elegí como Reina- luego de decirme eso la Reina me dio un beso en la mejilla, era cálido como el beso de una madre.

Estaba por llegar a mi casa, Anna esperaba en la puerta -¿cómo te fue?- me pregunto. -Bien, ahora me tranquilizare y haré bien mi trabajo como Rey, ya no descuidare a Karla ni a nadie- le respondí. -Ella espera adentro, no te preocupes está tranquila, me dijo que te quería esperar sola- dijo Anna. -Gracias por cuidarnos, a todos- le dije-. -Soy una Caballero muy leal a mis Reyes- dijo ella. -Lo sé, como fue una orden de la anterior Reina cuidarnos, tú debes cumplirla-. Ella me miro dubitativa -me refiero a ustedes dos, mi lealtad es con la Reina sí, pero ahora es con ustedes. Ahora entra y habla con ella, ambos necesitan hablar por un largo tiempo-.

Abrí la puerta y ahí me esperaba sentada, me miro con un rostro de tristeza y dijo -bienvenido-.

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