Los
resultados no fueron los esperados, aunque Daniela se “recupero” físicamente,
su mente seguía resistiéndose a despertar, lo peor era que no había la
seguridad de que no habían terceros reteniéndola en el otro plano.
Con
la situación actual encontrar a Daniela en el plano astral era prioridad, pedí
que se le despertara a todos los caballeros e incluso a Karla. Luego, pediría
ayuda a Henrietta para ir al plano astral y buscar yo mismo a Daniela.
Y
cuando la pócima fue administrada a todos, fueron despertando casi
inmediatamente, todos menos Karla. Presentaba la misma resistencia que Daniela.
Era claro que ambas se habían encontrado en el plano astral y un motivo común
las retenía. Mi preocupación fue en aumento, debía actuar con prisa. Le pedí a
Henrietta que me guiara de alguna forma segura hacia el plano astral. Ella me
explico que no había un método rápido que no fuese peligroso, desde luego eso
no me importaba, necesitaba prontamente encontrarme con ellas. Pero eso tampoco
era posible fácilmente, Henrietta no podía llevarme directamente hacia ellas
sin antes saber su “ubicación”.
Ya
había comprendido que partir hacia lo desconocido sin un plan de reserva no es
buena idea. Pero algo resonaba en mi corazón, una voz que me llenaba de
confianza, una voz que sonaba tan familiar y tan cálida que le asegure a
Henrietta que yo me encargaría de encontrarlas cuando este allá.
Henrietta
me miro por unos segundos y dijo -puedo sentir en tu mirada que esa confianza
tiene una base, no una base física, tal vez es momento de que te devuelvan la
ayuda. Está bien preparare lo más pronto posible tu partida-.
No
entendía claramente lo que quería decir con esto, pero ciertamente Henrietta
puede sentir y presentir cosas que no podría siquiera imaginar, no sabría decir
si ella conocía con exactitud qué era lo que estaba sintiendo, pero si ella
confiaba en mi presentimiento me daba aún más seguridad.
Antes
de “el viaje” al mundo astral le hable a Anna para que no se preocupara -esto
es necesario, encontrar a ambas es mi prioridad. Además tengo un presentimiento
que todo saldrá bien, y apoyado por Henrietta esto no puede terminar mal-.
-También tienes mi apoyo, más bien confío en la seguridad con la que hablas de
ese presentimiento- me dijo y me dio un abrazo para luego volver a hablar -trae
a esa egoísta, la hare disculparse por hacerme ver como una tonta-. Con una
sonrisa le dije, -eso no lo dudes, las traeré a ambas de vuelta sanas y
salvas-.
Luego
de hablar con Anna me dirigí a la habitación donde Henrietta dijo que tendría
todo listo, ya que Anna se encontraba en nuestro hogar, Henrietta tuvo poco más
de dos horas para prepararlo todo. Al entrar en la habitación me sorprendió no
ver lo que esperaba, con tanto tiempo esperaba otra serie de intrincados
círculos en el piso, pero en vez de eso solo vi a Henrietta sentada al lado de
un colchón delgado y sobre este un par de sabanas, un cobertor y una almohada
dispuestas semejantes a una cama.
-Es
cierto eso que dicen que a veces lo más simple puede sorprender- dije desconcertado.
-Oh lo siento, hubieras preferido una serie de intrincados círculos frente a un
altar- me dijo sonriendo. Con un gesto exagerado de sorpresa la mire por unos
segundos, ¿había leído mi mente?
-No
te preocupes, encontré una forma rápida, segura y simple. Aprovecharemos ese
llamado que sientes y lo responderemos, lo que sea que intenta darte un mensaje
llegaremos a él a través de su propio llamado. Toma bebe esto-. Dicho esto me
entrego un vaso con un líquido de sabor amargo, -¿qué clase de pócima es esta?-
pregunte. -¿Pócima?, es sólo un somnífero- me dijo. -¡¿Qué dices?!- levante la
voz al tiempo que intentaba levantarme, pero al parecer el somnífero era
potente y no pude hacerlo.