lunes, 31 de marzo de 2014

Despertar "Capítulo X: Restiterunt"

Los resultados no fueron los esperados, aunque Daniela se “recupero” físicamente, su mente seguía resistiéndose a despertar, lo peor era que no había la seguridad de que no habían terceros reteniéndola en el otro plano.

Con la situación actual encontrar a Daniela en el plano astral era prioridad, pedí que se le despertara a todos los caballeros e incluso a Karla. Luego, pediría ayuda a Henrietta para ir al plano astral y buscar yo mismo a Daniela.

Y cuando la pócima fue administrada a todos, fueron despertando casi inmediatamente, todos menos Karla. Presentaba la misma resistencia que Daniela. Era claro que ambas se habían encontrado en el plano astral y un motivo común las retenía. Mi preocupación fue en aumento, debía actuar con prisa. Le pedí a Henrietta que me guiara de alguna forma segura hacia el plano astral. Ella me explico que no había un método rápido que no fuese peligroso, desde luego eso no me importaba, necesitaba prontamente encontrarme con ellas. Pero eso tampoco era posible fácilmente, Henrietta no podía llevarme directamente hacia ellas sin antes saber su “ubicación”.

Ya había comprendido que partir hacia lo desconocido sin un plan de reserva no es buena idea. Pero algo resonaba en mi corazón, una voz que me llenaba de confianza, una voz que sonaba tan familiar y tan cálida que le asegure a Henrietta que yo me encargaría de encontrarlas cuando este allá.

Henrietta me miro por unos segundos y dijo -puedo sentir en tu mirada que esa confianza tiene una base, no una base física, tal vez es momento de que te devuelvan la ayuda. Está bien preparare lo más pronto posible tu partida-.

No entendía claramente lo que quería decir con esto, pero ciertamente Henrietta puede sentir y presentir cosas que no podría siquiera imaginar, no sabría decir si ella conocía con exactitud qué era lo que estaba sintiendo, pero si ella confiaba en mi presentimiento me daba aún más seguridad.

Antes de “el viaje” al mundo astral le hable a Anna para que no se preocupara -esto es necesario, encontrar a ambas es mi prioridad. Además tengo un presentimiento que todo saldrá bien, y apoyado por Henrietta esto no puede terminar mal-. -También tienes mi apoyo, más bien confío en la seguridad con la que hablas de ese presentimiento- me dijo y me dio un abrazo para luego volver a hablar -trae a esa egoísta, la hare disculparse por hacerme ver como una tonta-. Con una sonrisa le dije, -eso no lo dudes, las traeré a ambas de vuelta sanas y salvas-.

Luego de hablar con Anna me dirigí a la habitación donde Henrietta dijo que tendría todo listo, ya que Anna se encontraba en nuestro hogar, Henrietta tuvo poco más de dos horas para prepararlo todo. Al entrar en la habitación me sorprendió no ver lo que esperaba, con tanto tiempo esperaba otra serie de intrincados círculos en el piso, pero en vez de eso solo vi a Henrietta sentada al lado de un colchón delgado y sobre este un par de sabanas, un cobertor y una almohada dispuestas semejantes a una cama.

-Es cierto eso que dicen que a veces lo más simple puede sorprender- dije desconcertado. -Oh lo siento, hubieras preferido una serie de intrincados círculos frente a un altar- me dijo sonriendo. Con un gesto exagerado de sorpresa la mire por unos segundos, ¿había leído mi mente?

-No te preocupes, encontré una forma rápida, segura y simple. Aprovecharemos ese llamado que sientes y lo responderemos, lo que sea que intenta darte un mensaje llegaremos a él a través de su propio llamado. Toma bebe esto-. Dicho esto me entrego un vaso con un líquido de sabor amargo, -¿qué clase de pócima es esta?- pregunte. -¿Pócima?, es sólo un somnífero- me dijo. -¡¿Qué dices?!- levante la voz al tiempo que intentaba levantarme, pero al parecer el somnífero era potente y no pude hacerlo.

Mientras empezaba a tomar conciencia en el mundo astral, escuchaba a lo lejos una voz femenina que me decía, “no debes confiar en todos los llamados”.

lunes, 24 de marzo de 2014

Despertar "Capítulo IX: Modus"

Después de aquel pequeño cuestionamiento al que me hizo enfrentarme Marcos, y con la aseveración de que ambas se salvarían, él me cito en una sala del hospital -debemos apresurarnos, desde luego sabes que mientras más tiempo permanezcan en aquel plano más difícil será que vuelvan a este, pero Daniela se encuentra en el límite de lo que puede permanecer una persona viva en aquel plano-.

Claro está que conozco todos los riesgos que se corren, pero como solucionar el problema de despertar a Daniela, esa es la duda que necesito que responda Marcos.

-¿Cómo podremos salvar a Daniela en este estado tan crítico?- le pregunte. -Tendrás que poner mucho de tu parte, incluso podría necesitar tu sacrificio para recuperar a ambas, antes te pregunte a quien preferirías salvar, y la comparaste con tus sentidos, tu vista y tu oído, pero ¿sacrificarías tu alma por ellas?- me dijo Marcos. -Creo que lo dije de una manera muy superficial al compararlas con mis sentidos, estos últimos años he conocido a personas muy importantes, personas que he amado y odiado en poco tiempo y vuelto a amar, personas que he respetado y aun cuando se mostraron vulnerables no perdí el respeto. Sacrificar mi alma, creo que es un pequeño precio a pagar por recuperar a dos de las personas más importantes para mí- le dije y cuando el intento hablar continué -pero no lo malentiendas no seré un sacrificio, hay personas que no me lo perdonarían, así que dejándolo muy claro, el día de mañana será el día en que Karla, Daniela, Henrietta, Anna y yo celebraremos este día como el día en que todos pudimos estar juntos y felices- termine de decir con un doctor Marcos un poco extrañado pero al parecer bastante conforme con mis palabras.

-La forma de despertar a Daniela es muy simple- me dijo el doctor Marcos -una frase. Una frase fue la que se repetía constantemente en su cabeza y esta fue la que le ocasionó aquella gran conmoción que la llevo a este estado. Solo hay que repetirle aquella frase al oído y despertara, siempre que ella quiera hacerlo-.

Parecía algo sencillo, pero no podía simplemente acercarme a la familia de Daniela y hacerme de aquella frase. El doctor Marcos dijo que podría hacerme pasar por un estudiante para así poder relacionarme con la familia, pero ¿que debía decirle para que me dijeran aquella frase? Supongo que ahora es cuando mis dones de mentiroso son útiles.

Así que eso hice, con la ayuda del doctor Marcos suplante a un estudiante en práctica, usando un nombre común y significativo para mí, José. Me acerque a la familia de Daniela con la escusa de que ayudaba al doctor Marcos con un tratamiento experimental. Acercarme a la familia sería parte del método, así no habría sospechas de mis preguntas.

El método que usaríamos era de estimulación a través de los sentidos, usaríamos la manipulación del ambiente para así traer recuerdos a su mente; sonidos, aromas y recuerdos físicos. Al acercarme a su madre en un principio, no entendía de qué manera podría ayudar este tipo de estimulación. Le explique acerca de los beneficios que podría traer este tipo de estimulación, acerca de la comodidad que sienta la persona que podría resultar en actos naturales del cuerpo, como recrear el ambiente de una mañana común para ella, así facilitar a su cerebro el acto de despertar.

Desde luego esto no era más que parte de mi mentira, solo necesitaba conseguir que su madre apoyara y confiara en mi idea y le diría que repita las palabras exactas que llevaron a Daniela al coma. Para mi fortuna, el día estaba muy avanzado para intentar la táctica de recrear una “mañana normal”. Y luego de convencerla de las posibilidades del método accedió a repetir las palabras exactas a oídos de Daniela y sin mí en el cuarto.

Obviamente accedí, me retire del cuarto. Afuera estaba el doctor Marcos -has conseguido tu cometido bastante rápido tienes una gran capacidad de convencimiento- me dijo. -Supongo que cuando hay una buena razón, la mentira no siempre es mala- dije con una sonrisa forzada. Inmediatamente luego de mis palabras escuchamos a la madre de Daniela que nos llamaba. - Doctor, ha reaccionado por un segundo- gritaba.

Pero aún no estaba despierta, el doctor Marcos le pidió a la madre que saliera para examinar a Daniela. Reviso la respuesta de sus retinas y otros estímulos. -Es como dice, su cuerpo reacciona- dijo el doctor Marcos. -Entonces, ¿está bien?- pregunte. El doctor bajo su cabeza -No, ahora es su mente la que debemos rescatar-.

lunes, 17 de marzo de 2014

Despertar "Capítulo VIII: Pater"

Anna había partido al hospital y desde luego se había encontrado con los familiares de Daniela, pero lo que queríamos escuchar no era lo que llego hasta nuestros oídos.

Al parecer el coma de Daniela se había provocado por un trauma emocional y no por drogas, o al menos así parecía, lo que menciono la madre de Daniela a Anna, hacía referencia a un problema emocional, ella escucho algo que la perturbo de sobremanera, su madre no menciono exactamente el problema. Pero este era el que había provocado el coma de Daniela.

Cuando Anna me contó todo esto quede con un gran complejo y duda, ¿cómo podría despertar a Daniela si su problema no era precisamente por una droga?, según Henrietta sería más difícil de solucionar si no era una causa física, aunque no imposible, pero aun así necesitábamos el causante exacto.

Desde luego Henrietta intentaba encontrar a Karla y Daniela en el plano astral, pero no había ningún avance. Al parecer si Karla la había hallado, Daniela la había convencido de ocultarse también en aquel plano.

La tarde aún no terminaba cuando Anna de manera cada vez menos sutil intentaba que la madre de Daniela le hablara del trauma que provoco el coma de esta. Cuando esta inconscientemente menciono algo un poco confuso, “ella se entero de quien era su verdadero padre”.

Esas fueron las palabras que oyó Anna de la madre de Daniela, al parecer el impacto de descubrir que el hombre a quien había llamado padre toda su vida, no era sino un hombre sin relación sanguínea la había devastado emocionalmente. Tal vez esa es la misma razón de porque encontró el consuelo en un hombre que parecía tan “puro”. Porque necesitaba alguien que compensara el “mal” que representaba su padrastro. Aunque claro su padrastro no era el problema, sino el ideal de familia que ella había imaginado.

El día estaba por acabar cuando la solución parecía no llegar, pero como dicen, Dios no cierra una puerta sin abrir una ventana, y más que una ventana se me abrieron los portones del cielo con la llegada de un personaje que casi ya había dado por olvidado.

El doctor en jefe del área de los pacientes en coma, era nada más y nada menos que Marcos. El mismo Marcos que yo había visto en mis sueños y que me aseguraba un final feliz siempre que no me rindiera.

Marcos se presento ante mí con las siguientes palabras -Jesús, tú has hecho de manera excelente tu parte, aunque con errores, has hecho el bien para todos tus seres queridos y provocado el menor daño a terceros, pero es momento de terminar esta aventura que se te fue designada casi contra tu voluntad. Pero antes necesito que me respondas algo, si tuvieras que elegir entre Karla y Daniela, ¿cuál sería tu elección?- me dijo de manera tranquila. A lo que yo respondí -¿podrías elegir entre que es más importante, ver u oír?, claro que si no conocieses alguna preferirías la otra, pero al sentir los beneficios de ambas no podrías abandonarlas. Con ellas es algo similar para mi, ellas podrían ser mis ojos y mis oídos y son tan importantes que no podría cambiarlos por ningún placer menor. Espero que eso responda a tu duda- le dije. El sonrío y me dijo -entonces ha elegido bien. No te preocupes, ambas se salvaran-.

martes, 11 de marzo de 2014

Despertar "Capítulo VII: Spem"

Al entrar a mi hogar había un silencio sepulcral, al punto que me incomodaba. Sabía que Anna estaba en su cuarto, pero aquel silencio me dejaba intranquilo. Henrietta mantenía la calma por ambos -¿cuál es el cuarto de ella?- me pregunto. Le señale el final del pasillo y le dije -la última habitación de la izquierda-. -Bueno, vamos a hablarle- dijo ella tomándome la mano y casi arrastrándome hacia la habitación.

Cuando llegamos frente a la puerta, llame a esta con un par de golpes, los que me revelaron que la puerta estaba entreabierta. Muy lentamente la empuje y asomé la mirada para ver si se encontraba ahí. Y efectivamente ahí estaba, con un buzo completo y descalza, abrazaba sus rodillas y entre estas estaba su cabeza.

-Anna, traigo buenas noticias- le dije. Inmediatamente ella alzo su rostro preguntando -¿despertó?- pude ver sus ojos, estaban enrojecidos e hinchados, tal parecía que había llorado mucho.

-No- dijo Henrietta -pero encontramos la manera de traerla de vuelta-. -¡¿Entonces por qué aún no ha despertado?!- nos grito con una expresión de enojo. Henrietta retrocedió hasta ocultarse atrás de mí aferrándose a mi chaqueta, estaba aterrada al punto que temblaba. Al ver la reacción infantil de Henrietta, Anna se tranquilizo y le pidió disculpas -lo lamento, es sólo que no me puedo sentir tranquila con lo que pasó. Pero si ya tienen una cura, ¿por qué aun no la aplican en los afectados?-. -Es cierto podemos despertar a los Caballeros, pero aún necesitamos que Karla permanezca más tiempo en ese estado para resolver el problema de Daniela- le dije.

Ella volvió a enfurecerse, su semblante volvió a la ira, y Henrietta que apenas asomaba la cabeza tras de mí, se ocultó por completo al ver el rostro furioso de Anna.

-Debes tranquilizarte- le dije -Karla hizo esto con plena conciencia de los peligros, y ella querría que me apoyaras. Despertaremos a Karla tan pronto como descubramos lo que pasó con Daniela, eso es lo que la misma Karla desea-. -¡¿Cómo lo sabes?! ¡Yo estuve con ella los últimos minutos, y no dijo nada semejante!- nos grito entre lagrimas y luego cubrió su rostro.

Yo saque la carta que había escrito Karla para mí, y se la mostré presuroso a Anna -ahí están los pensamientos y deseos de Karla, ella sabía lo que hacía- le decía mientras ella ojeaba la carta enjugando sus lagrimas.

Al terminar de leer la carta, y ya un poco más tranquila, Anna elevó su mirada y dijo -entonces, ¿ella no lo hizo por mi bienestar?- aunque se escuchaba un poco decepcionada, soltó una sonrisa y continuó hablando -olvidaba lo egoísta que podía llegar a ser, aun cuando hace algo que parece altruista, está presente su actitud egoísta- termino de hablar entre risas y al final soltó una gran carcajada.

Al ver que ya se había calmado por completo, me arrodille y dije a Henrietta que ya todo estaba bien. Su actitud fue retornando a la normal lentamente, y cuando volvió a ser la misma confiable persona se dirigió a Anna -Ya que todo está aclarado, necesitamos que vayas al hospital y hables con los padres de Daniela para averiguar cuál fue el motivo de su coma, si lo averiguamos podremos sanarla y también Karla podrá despertar- dijo de una manera tan madura que nadie hubiera pensado jamás que hace unos minutos estaba temblando del miedo.

Anna se puso de pie y dijo -está bien, iré al hospital y tengan por seguro que averiguare la causa del coma de Daniela, y…- se detuvo y tomó las manos de Henrietta -…lamento mi actitud, no estaba en mis cabales-. Henrietta llevo sus manos a su pecho, cerró sus ojos y sonrió -tus palabras son sinceras, no hay mejor disculpa que esa. Eres una buena persona, digna de confianza y con un gran corazón. Me alegra haber conocido una persona tan pura como tú- dijo.

Yo las miraba a ambas con gran gusto, me llenaba el corazón ver que tenía a mi alrededor personas tan benignas para mi salud mental, sin darme cuenta me acerque a ambas y las abrase, aunque ellas se extrañaron en un comienzo los tres nos unimos en un abrazo tan fraterno que parecíamos una familia.

lunes, 3 de marzo de 2014

Despertar "Capítulo VI: Reincarnation"

Henrietta apenas reaccionaba a mis palabras, sostenía su rostro con ambas manos, aún estaba adormilada -¿Henrietta te encuentras bien?- le pregunte, a lo que asintió con su cabeza, logró erguir su espalda y sentarse sin apoyo en la banca -me asusté, por las palabras que cruzaste con José creí que no despertarías-. Ella me sonrió y dijo -esa siempre es una posibilidad-.

¿De qué estaba hablando, aún estaba un poco dormida? -no me asustes- le dije entre sonrisas. -Ella habla en serio, cada vez que entra en un trance aumenta la posibilidad de que no vuelva en sí- dijo José mirándome de manera tan seria que cambio mi semblante en un segundo.

-Aquel suceso que despertó sus cualidades, fue que descubrimos que era la reencarnación de la mismísima Sibila Herófila, la pitonisa que predijo que la causa de la guerra de Troya, sería una mujer llamada Helena, con las eras ella fue reencarnando en numerosas profetas, algunas desconocidas o menospreciadas e incluso llamada bruja en la edad media- continuó hablando José, Henrietta que ya estaba consciente en su totalidad lo detuvo de continuar hablando.

-Los Seres con los que me he comunicado me han dicho la solución al problema del coma de los Caballeros, pero si no conocemos el causante del coma de Daniela no podremos despertarla- dijo Henrietta poniéndose de pie -hay que apresurarse y decirle a Anna que encontramos una cura para Karla, así podremos convencerla de que hable con la familia de Daniela y si sabemos que droga causo su coma, podremos crear la cura-.

Henrietta me tomó de la mano y comenzó a caminar, al dar un par de pasos vi que José permanecía en la plaza, detuve a Henrietta y le dije a José -¿no vendrás con nosotros?-. -Hay algo que quiero hacer ya que estoy en la ciudad- dijo él -pero no te preocupes, si pueden convencer a la joven de que se presente en el hospital nos encontraremos nuevamente. Confío a Henrietta en tus manos- al decir esto dio media vuelta y partió en sentido contrario al nuestro, en ese momento escuche a Henrietta susurrar algo, pero no pude entenderla.

A pie tardaríamos 30 minutos en llegar a mi casa. Por algún motivo Henrietta rechazaba los vehículos así que descartamos ese modo de movilizarnos. Cuando faltaba un tercio del camino no pude evitar recordar la primera vez que me encontré con Henrietta, y recordaba que ella dijo que sus padres la habían facilitado las herramientas para desarrollar sus habilidades, cosa muy contraria a lo que me contó José.

-Henrietta- le dije -si no mal recuerdo, dijiste que tus padres te apoyaron desde…- entonces fui interrumpido. -Así es mis padres son José y Génesis, ellos me criaron y ellos han sido los únicos y verdaderos padres que he tenido- dijo ella con lagrimas en los ojos.

Me arrodille frente a ella y enjugue sus lagrimas -entiendo, no quise decir algo que no debía. José tiene suerte de tener una hija tan maravillosa como lo eres tú- le dije y luego le di un abrazo, lo sentí tan cálido que permanecimos unos minutos de ese modo.

Cuando el sol se asomaba a través de las montañas, y ambos volteamos a ver los primeros rayos de este, nos separamos y emprendimos nuevamente el viaje con nuestros corazones llenos de felicidad, y sin darnos cuenta llegamos a mi hogar cuando el sol se lograba ver por completo.