Al
entrar a mi hogar había un silencio sepulcral, al punto que me incomodaba.
Sabía que Anna estaba en su cuarto, pero aquel silencio me dejaba intranquilo.
Henrietta mantenía la calma por ambos -¿cuál es el cuarto de ella?- me
pregunto. Le señale el final del pasillo y le dije -la última habitación de la
izquierda-. -Bueno, vamos a hablarle- dijo ella tomándome la mano y casi
arrastrándome hacia la habitación.
Cuando
llegamos frente a la puerta, llame a esta con un par de golpes, los que me
revelaron que la puerta estaba entreabierta. Muy lentamente la empuje y asomé
la mirada para ver si se encontraba ahí. Y efectivamente ahí estaba, con un
buzo completo y descalza, abrazaba sus rodillas y entre estas estaba su cabeza.
-Anna,
traigo buenas noticias- le dije. Inmediatamente ella alzo su rostro preguntando
-¿despertó?- pude ver sus ojos, estaban enrojecidos e hinchados, tal parecía
que había llorado mucho.
-No-
dijo Henrietta -pero encontramos la manera de traerla de vuelta-. -¡¿Entonces
por qué aún no ha despertado?!- nos grito con una expresión de enojo. Henrietta
retrocedió hasta ocultarse atrás de mí aferrándose a mi chaqueta, estaba
aterrada al punto que temblaba. Al ver la reacción infantil de Henrietta, Anna
se tranquilizo y le pidió disculpas -lo lamento, es sólo que no me puedo sentir
tranquila con lo que pasó. Pero si ya tienen una cura, ¿por qué aun no la
aplican en los afectados?-. -Es cierto podemos despertar a los Caballeros, pero
aún necesitamos que Karla permanezca más tiempo en ese estado para resolver el
problema de Daniela- le dije.
Ella
volvió a enfurecerse, su semblante volvió a la ira, y Henrietta que apenas
asomaba la cabeza tras de mí, se ocultó por completo al ver el rostro furioso
de Anna.
-Debes
tranquilizarte- le dije -Karla hizo esto con plena conciencia de los peligros,
y ella querría que me apoyaras. Despertaremos a Karla tan pronto como descubramos
lo que pasó con Daniela, eso es lo que la misma Karla desea-. -¡¿Cómo lo
sabes?! ¡Yo estuve con ella los últimos minutos, y no dijo nada semejante!- nos
grito entre lagrimas y luego cubrió su rostro.
Yo
saque la carta que había escrito Karla para mí, y se la mostré presuroso a Anna -ahí
están los pensamientos y deseos de Karla, ella sabía lo que hacía- le decía
mientras ella ojeaba la carta enjugando sus lagrimas.
Al
terminar de leer la carta, y ya un poco más tranquila, Anna elevó su mirada y
dijo -entonces, ¿ella no lo hizo por mi bienestar?- aunque se escuchaba un poco
decepcionada, soltó una sonrisa y continuó hablando -olvidaba lo egoísta que
podía llegar a ser, aun cuando hace algo que parece altruista, está presente su
actitud egoísta- termino de hablar entre risas y al final soltó una gran
carcajada.
Al
ver que ya se había calmado por completo, me arrodille y dije a Henrietta que
ya todo estaba bien. Su actitud fue retornando a la normal lentamente, y cuando
volvió a ser la misma confiable persona se dirigió a Anna -Ya que todo está
aclarado, necesitamos que vayas al hospital y hables con los padres de Daniela
para averiguar cuál fue el motivo de su coma, si lo averiguamos podremos
sanarla y también Karla podrá despertar- dijo de una manera tan madura que
nadie hubiera pensado jamás que hace unos minutos estaba temblando del miedo.
Anna
se puso de pie y dijo -está bien, iré al hospital y tengan por seguro que
averiguare la causa del coma de Daniela, y…- se detuvo y tomó las manos de
Henrietta -…lamento mi actitud, no estaba en mis cabales-. Henrietta llevo sus
manos a su pecho, cerró sus ojos y sonrió -tus palabras son sinceras, no hay mejor
disculpa que esa. Eres una buena persona, digna de confianza y con un gran
corazón. Me alegra haber conocido una persona tan pura como tú- dijo.
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