jueves, 28 de febrero de 2013

Coma "Capítulo I: Scopo"


Como el nuevo Rey de la secta estoy encargado del orden y clasificación de la nueva información, así como su importancia y uso futuro, y Karla como nueva Reina tiene la tarea de llevar a cabo mis instrucciones. Nuestras nuevas posiciones nos otorgaban los mayores privilegios, pero aun así era poco lo que aprovechábamos (yo al menos), mis privilegios fueron usados para crear un escuadrón especializado en una investigación en particular.

Mi “escuadrón” estaba enfocado totalmente a la búsqueda de información sobre los estados de coma, desde leyendas de personas que dormían por meses, hasta los más recientes comas. Pretendía que de este escuadrón formara parte Henrietta, una Torre que es una niña cristal que conocí hace unos meses, cuando era un Obispo. Ella tenía un gran conocimiento del plano astral, conocimiento importante al momento de tratar con los estados de coma.

Todo esto tiene un objetivo, un objetivo que considere mucho antes de convertirme en Rey, y este es encontrar a Daniela, una joven que hace tiempo apareció en mis sueños, junto con Henrietta y Alicia. Por lo que pude averiguar, Daniela se encontraba entre el plano astral y algo semejante al purgatorio o limbo. Ella, como podrán adivinar, se encontraba en un coma, las razones de este las desconozco, al igual que en donde se encuentra. Pero para eso he creado este nuevo grupo enfocado solamente a esta área.

Para esta área elegí a las pocas personas en las que confiaba de la secta; a dos Obispos, Leonardo y Camila, quienes fueron una gran ayuda para mí al entrar; las Torres que elegí fueron Anaís y José, la primera estuvo a mi cargo cuando fui Obispo y el segundo es un recién ingresado recomendado por Karla, yo también note que tenía la actitud correcta para la secta; los demás no están directamente ligados a esta obra así que no me preocupe de los peones y el Caballero a cargo de la seguridad del grupo es Anna quien era mi guardián, solo en ella podía confiar para proteger este grupo tan importante.

La organización de este grupo era similar a la de cualquier otro, las Torres usaran peones para los trabajos de investigación “superficial”, luego se profundizara en los datos y los Obispos se encargaran de filtrar lo útil y me lo entregaran en informes. En caso de que la información sea importante, a mi parecer, nos enfocaremos todos a poner en práctica dicha información y ver la efectividad. Cuando ya sea demostrada su efectividad en un “sujeto de prueba”, que ya tengo determinado, la pondré en práctica con Daniela.

Mientras tanto pondré en práctica la otra parte de mi plan, que consiste en encontrar a Daniela, para esta tarea había pensado en poner a los peones a trabajar, ya que son más numerosos, pero luego de meditarlo, puse a cargo al mismo Caballero que vigila la seguridad del primer grupo, Anna. Ella eligió un grupo de Caballeros que tendrán la tarea de buscar entre las personas en coma alguien con la descripción de Daniela, siendo este el mayor problema, ya que no se puede obtener información de estas personas al menos que sea un pariente directo.

He averiguado directamente en los hospitales que mantienen personas en estado de coma, y en todos me dijeron lo mismo, que solo me podrían dar información estadística y en ni un caso el nombre o información personal de los pacientes o sus familiares.

Por suerte o azares del destino, Karla tiene un familiar en un coma psicogénico, y con él será la prueba que haré  Ella no sabe que este grupo está destinado a la reanimación de Daniela, si lo supiera haría todo por sabotear la obra que llevamos a cabo con el grupo. Es por eso que deje directa y únicamente a Anna como dirigente del grupo de búsqueda, ya que Karla y Anna no se llevan bien y no tendrán conversaciones concernientes a la investigación, aunque de todas formas le dije que no hablase del tema con Karla por ningún motivo.

Listos todos los actores, la obra debe comenzar. Así se forjo el primer paso hacia mi más anhelado deseo y mi más grande odisea. El destino no jugaría conmigo nuevamente, esta empresa terminara de la mejor manera sin lugar a dudas y pondré todo mi empeño para que sea así.

Coma "Prologo"


Un gobernador a veces debe ser un tirano para su pueblo, a veces un valeroso príncipe, pero nunca un amigo del pueblo. Cuando un gobernante se hace amigo del pueblo este le pierde el respeto que debe tenerle.

Hace un par de meses me convertí en el “Rey” de, lo que yo aún considero, una secta. El anterior monarca de esta, me encomendó liderarla, bajo una no muy confiable intuición. Según él, básicamente el orden de los sucesos y mi nombre fueron claves para heredarme tal privilegio.

El caso es que me convertí en el pilar de este grupo que ante todo busca conocimiento antiguo de todo tipo, valiéndose de métodos, a veces, poco ortodoxos para recopilarlo. Básicamente buscamos el conocimiento a través de “leyendas”, lo que claramente significa que buscamos poder y conocimiento sobrenatural, sin alejarnos demasiado de la realidad. Un ejemplo seria nuestros autoproclamados alquimistas, que usan el conocimiento de la química moderna para tratar con la alquimia antigua.

El grupo está dividido en puestos similares a las piezas del ajedrez con su respectiva importancia y labores, los peones son los de más bajo rango, ellos están al servicio de los demás, sin importar que se les encomiende deben cumplir las órdenes de los puestos superiores, aunque normalmente están a cargo de las Torres, las cuales son las encargadas de organizar la información que adquirían a través de los peones. Las mismas Torres se separaban en tres grupos; astrólogos, alquimistas y hechiceros. Los Caballeros que estaban a cargo de protección y reclutamiento de nuevos miembros. Los Obispos, consejeros del Rey y encargados de las Torres y de la información que llegaría al Rey eventualmente. El Rey, que mide la importancia de la información y la clasificaba para su eventual “producción”. Y la Reina que organiza la información y da la orden de cómo llevarla a cabo.

Bajo esta organización funciona la secta, y de esta misma soy la cúspide. Los motivos por lo cual acepte esta responsabilidad de dirigir y guiar a todo un grupo, están directamente ligados al hecho de porque escribo esto.

martes, 19 de febrero de 2013

Palabras del autor.

Hace un mes aproximadamente, una amiga me sugirió que hiciera un blog para publicar la historia que les he presentado. Se que no es el blog más popular, pero (según el mismo blog) hay gente que lee esta historia, tanto así que el primer capítulo se ha leído unas 30 veces (según esta misma pagina de nuevo), más de lo que esperaba. En realidad sólo la publique con la esperanza de que la leyeran mis amigos de face, pero no tengo 30 amigos (tocare el violín más pequeño del mundo para mi mismo), por lo que me dice que algunos más leen esto.

En fin, la historia que les he contado se llama Sueño, es la primera parte de lo que sera esta historia, contara con tres partes. La segunda parte se llamara "Coma" de lo que tratara lo pueden suponer, y de todas formas esta parte tendrá un prologo y la historia se contara como si no se supiese mucho de la primera parte. La tercera y ultima parte, aún no estoy seguro de como llamarla, tengo ideas pero no definitivas.

Tal vez no muchos lean esto, y menos van a hacer lo que les pediré, pero esta parte de la historia la publicare una vez a la semana, así que les pregunto, ¿qué día quieren que publique los capítulos?  tal vez solo tenga una respuesta y tal vez sea de quien yo creo pero con eso me basta.

Bueno no quiero extenderme más, así que me despido no sin antes agradecer a quienes se han tomado el tiempo de leer mi historia

J. U. Torrez

Sueño "Epílogo"


Dos semanas han pasado desde mi último encuentro con Alicia y se cumple un año exacto del sueño que cambio mi todo. Mi vida ha cambiado bastante desde aquel último encuentro, como supondrán, lo que me quería decir el Rey es que confiaría el mandato del grupo a mí. Él se sentía muy cansado para continuar manejando un grupo tan grande, aunque su decisión creó detractores, como la mayor parte de las otros Obispos. Pero gran parte de los Caballeros y las Torres me apoyaban, los peones no tenían mucha voz en esto solo se dedicaban a seguir a sus más cercanos.

Hice una reunión con todos los Obispos y fui tajante, les di dos opciones o se acoplaban al nuevo orden, o podían retirarse del grupo sin repercusiones, pero si elegían la segunda y decidían contar a alguien externo del grupo, nos enteraríamos y cazaríamos como a venados y haríamos su vida imposible. Solo unos pocos decidieron salir del grupo después de mi proclama, pero estaba confiado de que no intentarían hacer nada en mi contra.

Karla asumió como la nueva Reina, y Anna como Caballero principal de ambos, Leonardo y Camila se convirtieron en mis Obispos de confianza, aunque ofrecí uno de esos puestos a Anaís lo rechazo y me dijo que prefería seguir siendo una Torre. Además como última medida intente trasladar a Henrietta a la sede central del grupo pero esta se negó también. Con las cosas casi como quería que fueran, asumí el puesto de Rey.

Al enterarme del apellido de Karla, que como supondrán es Galez, le pregunte si tenía alguna hermana, muy sorprendida me contó que el embarazo de su madre era de gemelos, pero que por complicaciones, el otro bebe y su madre habían muerto. Luego de eso me contó que su padre siempre la culpo de tal acontecimiento, así que apenas pudo abandonó el lugar donde vivía.

Ahora entendía un poco mejor a Alicia. Pero aun faltaba algo, y usaría todas mis conexiones como el nuevo Rey para encontrar a Daniela y traerla de vuelta a este plano, no dejaría que aquellos hombres de traje, se la llevasen. Toda la información que pedía a mis Obispos de confianza trataban de cómo despertar de un coma, y las Torres debían ordenar a los peones para conseguir la información de donde se encontraba Daniela. Esa sería mi misión de ahora en adelante.

lunes, 18 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XVII: Realitatem"


Me dispuse a tomar la pócima, levante la botella, bebí su contenido y recite su nombre, “Alicia”. El nombre que se encontraba en el mausoleo de la familia Galez, el lugar donde tuvimos nuestro primer beso, ¿sería el lugar donde nos veríamos por última vez?

El sueño me invadía, los parpados se me hacían pesados y perdía los sentidos. Pero era una sensación un tanto diferente, luego de perder los sentidos, sentía que los recuperaba pero más agudos, como si se potenciaran, sin esa “capa” que la cubría en ocasiones anteriores.

“Me encontraba en un gran salón de fiestas, habían muchas personas, vestían ropas de colores opacos, nunca sabré quienes eran, no reconocía a nadie, aún con mis sentidos más agudos, las personas parecían no tener rostro. Entonces la noté, vestía un largo vestido rojo como su cabello y se acercaba a mí. Era ella, a quien en un principio confundí con Karla, pero sus pecas la delataban ella era Alicia.

-Me alegra que al fin podamos hablar de frente- me dijo. La lengua se me pego al paladar, no podía pronunciar palabra alguna, cuando por fin logre hablar solamente salió una frase de mi boca -¿por qué?-. Ella rió -¿por qué?, preguntas. Bueno no sabría responder claramente, ni siquiera recuerdo con certeza  que me llevo hasta ti, pero tú eras especial, tu sueño era un imán para los “seres” como yo, almas proscritas del mundo real que se aferran a cualquier cosa que nos devuelva un poco de humanidad- su rostro cambio por un segundo a una expresión de odio, yo me asuste, era como si el resentimiento mismo tuviera un rostro.

-Como lo dije antes tu sueño era especial, era puro, vi como aceptaste a Daniela, un alma que se debatía entre la vida y la muerte. Entonces me dije, ¿por qué no intentarlo? Me acerque en varias ocasiones a ti, pero algo hacia que me olvidaras luego de despedirnos, era casi como si mi alma no pudiera alcanzarte. Entonces Daniela comenzó a sospechar de mi, aquella niña de pelo rizado le dijo que los seres como yo hacíamos daño a los dueños del sueño, y que como forma de defensa ellos no podían mantenernos en sus memorias- nuevamente su rostro cambio de expresión esta vez a la confusión total -pero, ¿qué culpa tenemos de no nacer con el don de Dios y estar condenados a vagar por este mundo de inseguridades? Solo queremos sentirnos vivos-

No sabía cómo pensar ni reaccionar, es cierto, no entendía claramente la conexión entre el mundo de los sueños y esto que algunos llaman purgatorio, pero no podía evitar sentir un poco de lastima por ella. Iba a hablar pero ella comenzó una vez más.

-Antes de que vinieras, hable con la niña de pelo rizado, por lo que dijo te he causado grandes problemas en tu vida diaria. Créeme cuando te digo que esa nunca fue mi intención, tal parece que ese beso que te di creó una conexión entre nosotros e hizo que mantuvieras al menos esos últimos recuerdos. Te diré que la primera vez que nos encontramos te traje aquí. No sé si podría decirse así, pero mi más grande deseo es bailar, en un gran salón y que todos me vean. No sé que pasara después de cumplido mi deseo, no conozco otro ser como yo, solo sé que mi alma envejecía, no sé si estaré en este plano eternamente, pero si pudieses hacer algo por mí, podrías concederme esta pieza-.

Al decirme eso una música comenzó a sonar suavemente y progresivamente fue aumentando, era un vals. Ella extendió su mano y sin dudarlo la acepte. Caminamos hasta el centro del salón y danzamos al son de la música. Podía sentir como todas las miradas se centraban en nosotros, todas se sentían como miradas de admiración, parecía que el tiempo fluía muy lento, parecieron horas las que bailamos, y cuando nos detuvimos se escucharon aplausos. Mire a los ojos a Alicia y ella me sonrió, nos abrazamos y disfrutamos de la calidez de nuestros cuerpos. -Adiós- fueron sus últimas palabras.”

Entonces desperté, con la sensación y la calidez del abrazo aún en mi cuerpo. Desde ese momento no tuve otro sueño con aquella joven de cabello rojizo y hermosas pecas en su rostro, nunca sabré si desapareció o simplemente decidió mantenerse alejada de mí para no provocarme algún mal, de lo único que estoy seguro es que nunca la olvidare.

domingo, 17 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XVI: Verus"


Habían pasado tres días desde mi encuentro con Henrietta en el plano astral, aún no descubría cual era el nombre de la joven de mis sueños. Ya asistía a la secta, el Rey me recibió en persona invitándome a una cena. En esta participábamos el Rey, la Reina y yo, no estaban los demás Obispos. Y luego entendí el porqué, en esta ocasión pude ver los rostros de ambos.

Durante la cena la Reina me pregunto si ya había encontrado en todo este tiempo a quien buscaba, a lo que respondí que estaba cerca de hacerlo. No estaba mintiendo sólo debía descubrir su nombre.

Luego el Rey habló -tú sabes que esta secta fue fundada por mi amigo, mi mujer y yo. Sólo buscábamos el conocimiento antiguo y difundirlo a un grupo selecto. Pero ya no soy lo que era, ya no siento el vigor de la búsqueda- se detuvo un momento -¿sabes?, tú no eres el típico hombre que entra al grupo, tienes un objetivo claro, no entraste por los beneficios que se le dan a algunos, incluso no entraste para tener poder dentro del grupo. Simplemente querías encontrar lo que buscabas-.

Luego de eso se detuvo. Por mucho tiempo solo comimos, yo admiraba la belleza de la Reina, había imaginado su rostro muchas veces, pero el verlo fue muy diferente, tenía un rostro severo pero maternal, era de tez blanca y ojos profundos. El Rey tenía un rostro envejecido, parecía tener más edad de la real, tal vez por el esfuerzo mental que ha hecho en la secta o quién sabe.

Luego por segunda vez el Rey comenzó a hablar -¿crees en las señales?, yo sí, las cosas no pasan solo porque si, digamos que ese Ser supremo al que muchos llamamos Dios, es el arquitecto del mundo, y como todo arquitecto traza las líneas de la perfección. Y como toda cosa perfecta se planea con antelación, dando muestras de lo que será. Con esto no digo que el futuro este escrito, sólo expreso mi opinión sobre lo que creo y creo fervientemente que las cosas pasan por algo y el mundo nos da señales de lo que será en el futuro para que nosotros decidamos como convertirlo en la realidad-.

Entonces se detuvo y me miro por largo tiempo, yo estaba en un estado de atención máxima. Cada palabra que el pronunciaba la atesoraba como la verdad absoluta del mundo, la sabiduría de sus palabras me engatusaban. Pero a la prontitud que él se detuvo mi admiración desapareció.

De nuevo, en mi estado normal, le hice una pregunta -siempre me he preguntado algo y ahora creo que es el momento más adecuado, cuándo estaba en la prueba de ingreso, y usted me pidió que eligiera entre una pregunta y otra partida de ajedrez, yo elegí la pregunta, y entonces me aceptó sin hacer tal pregunta, ¿Por qué no existió aquella pregunta?-.

El Rey rió -sabia que esa seria tu pregunta. Bueno la respuesta es en parte sencilla y a la vez muy compleja, desde un principio supe que me dejaste ganar la partida de ajedrez y por tanto con eso te habías ganado el derecho de entrar, pero quería saber un poco de el por qué me dejaste ganar, así que te dije que pasarías después de responder una pregunta u otro juego. Al elegir la pregunta me mostraste que no querías entrar para alcanzar los “beneficios” del grupo. Y por eso te coloque en una posición tan alta, porque no la anhelabas. Además algo me llamo la atención enormemente en ti-.

A mi parecer era bastante compleja su explicación, pero no carecía de sentido desde su punto de vista. Entonces el Rey hablo nuevamente -…y luego, al averiguar tu nombre, la señal se hizo más clara, tú eres quien seguirá con el grupo, tú serás el nuevo… -. Lo detuve en ese momento -¿qué quiere decir con luego de averiguar mi nombre?-. -Bueno el significado de tu nombre, esa fue la señal, el salvador, eso era lo que esperábamos-.

Fue entonces que lo comprendí, “busca el nombre de lo verdadero”. Sin prestarle mayor atención a lo que quería decir el Rey me levante y salí corriendo. Llegue a mi casa, por suerte no estaban Karla ni Anna, y busque entre unos libros de significados de nombres, y el nombre de lo verdadero, lo real o lo sincero era uno que había visto antes en alguna parte antes. Las señales si existen pensé.

sábado, 16 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XV: Temperandis"


¿Qué había sido todo eso?, ¿cuál fue el efecto real de la droga que tome? Esas dudas ocupaban mi cabeza, de ahora en adelante no podría confiar en nada de lo que me ocurriera.

El hospital me dio de alta el mismo día que desperté, dijeron que fue una sobredosis de tranquilizantes de origen natural, ósea creyeron que tome varias infusiones de alguna planta, lo que no estaba muy lejos de la realidad.

Cuando salí, estaba esperándome fuera Anna. Me extraño que no estuviera Karla. -¿Qué fue lo que hiciste?, ¿tanta es tu desesperación por encontrar respuestas?-. Luego de eso no dijo más durante todo el trayecto hasta mi casa.

En mi casa me esperaba Karla, preparaba comida, tímidamente me acerque a ella -¿qué quisiste decir con que te encargaste de los que me dieron esa droga?-. Ella rió levemente -¿eso?, esas Torres trabajaban bajo mi cuidado antes y la producción de esa droga había sido cancelada, aprovecharon que me retire para intentar producirla de nuevo, y en tu letargo no pudiste notar que esa droga no era productiva para nada, ahora están bajo el juicio del Rey-.

Me preocupaba lo que les podría pasar, había escuchado de Camila que los traidores de la secta y los mal enjuiciados por el Rey, terminaban en la cárcel inculpados por algún crimen que no cometieron.

Cuando se acerco la noche, el sueño me consumía. No quería dormir sentía que aún podría tener efectos la droga, permanecí recostado sobre mi cama intentando no dormir hasta que amaneció. El temor de soñar otra mentira me mantuvo despierto.

Eran aproximadamente las 7 de la mañana y Karla entró a mi cuarto con una bandeja con el desayuno, uno muy nutritivo con pan blanco, queso, mermelada y café. Me dispuse a comer, entonces note algo extraño, el queso no era salado y la mermelada no era dulce, ni el café tenía su característica amargura. Estaba por hablarle a Karla, pero noté algo que me llamo la atención, ella no era Karla, ella tenía pecas, ella era la chica de mis sueños.

La lengua se me pego al paladar, no podía emitir sonido alguno, estaba pasmado, no sabía qué hacer. Fue entonces que ella rió y dijo -supongo que ya lo notaste, yo no soy a quien tú conoces-. Pero cuando intente tocarla, mi mano no toco nada. Luego de eso entró Anna trayéndome el desayuno. -¿Había venido Karla antes?- le pregunte. A lo que me respondió -Karla salió temprano y aún no vuelve-.

Claramente eso lo había alucinado, pero había sido diferente a mi anterior alucinación, ¿por qué? Todo estaba pasando muy rápido y me confundía.

A la hora del almuerzo volvió Karla, le pregunte donde había estado, pero no me respondió. Supuse que venía del juicio del Rey. Nunca más supe de esas Torres. Pero aún tenía un poco de la droga, y aunque temeroso, pretendía usarla una vez más para comprender el verdadero efecto de esta.

Esa noche no fui a la secta, me quede en casa por recomendación del Rey que mandó el mensaje con Karla. Estaba tranquilo recostado en mi cama cuando, sin darme cuenta, las luces se apagaron. Me levante fue entonces que note unas velas que se prendían y mostraban una silueta encapuchada, no podía equivocarme, era Henrietta.

-Hola, ¿cómo estás?- dijo mientras sonreía. Yo estaba confundido, ¿qué era esto, un sueño o una alucinación?, por ahora me dejaría llevar por lo que me tuviera que decir ella -Henrietta- le dije -¿qué pasa?, ¿cuál es el motivo de tu visita? -Vine a darte información, si es una buena o mala información tú lo decidirás-. Entusiasmado me acerque a ella, -¿tiene que ver con la joven de mis sueños?- pregunte. -Si- respondió -esa droga, tiene un “conjuro” sobre ella, quienes la recrearon obviaron eso, es por tal motivo que no funciona bien. Puede llevarte a tus sueños, darte control y encontrarte con quien quieras. Pero debes recitar el nombre de la persona en cuestión al beberla-. -Pero yo no sé su nombre- le dije casi decepcionado por la información. -Te lo dije, busca el nombre de lo verdadero-. Y entonces abrí los ojos y me encontré con el techo de mi habitación.

Había terminado la frase esta vez, pero aún así no lo comprendí, “el nombre de lo verdadero” a que se refiere con eso. Supongo que quiso decir “busca su nombre verdadero”. Aún no entendía muchas cosas pero creo que descubriendo su nombre tendré respuestas.

viernes, 15 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XIV: Hallucinatio"


Mis sentidos habían desaparecido, mi mente estaba en blanco. Después de no mucho tiempo comencé a recuperarlos, sentía el sollozo de alguien a mi lado, pero no podía ver nada aún, luego sentí el calor del sol, y una dulce fragancia a jazmín. Cuando recupere la vista, estaba apoyada en mi regazo, aún llorando, Karla. Estaba en mi cuarto, lo reconocí de inmediato, era el porqué del aroma a jazmín, fuera de mi ventana había una enredadera de aquella flor.

Al notar que desperté, Karla se abalanzo sobre mi y lloro con más fuerza. -Pensé que ibas a morir- decía entre lágrimas-. Frote su cabeza con mi mano, sentía todo mi cuerpo pesado, como si hubiera despertado forzosamente -¿cuánto dormí?- pregunte. -No es tanto lo que dormiste- escuche otra voz que decía, era Anna sin duda -más bien tus signos vitales era lo que nos preocupaba, eran bajos rozando el coma, te encontramos en el piso hace unas tres horas sino despertabas pronto te llevaríamos al hospital-.

Algo no estaba bien, nunca tome el somnífero, ¿porque tuvo el efecto que en teoría tendría si no lo tome? Esa pregunta rondo mi cabeza toda la tarde, el insostenible dolor de cabeza había desaparecido, y debía cumplir con mis obligaciones en la secta. También debía averiguar porque ese efecto, muchas cosas rondaban por mi mente, pero pronto las olvide y pase a un estado de sosiego y tranquilidad. Aunque quería esas respuestas pronto no les di importancia y las olvide.

Sin darme cuenta llego el final de la jornada, y me vi en mi cama a punto de dormir no recordaba nada, solo tenía unos leves recuerdos, creo que Karla me guiaba y nos besábamos, pero no lo veía claramente. Luego de eso creí dormir.

Pero otra vez paso lo mismo, sentí esa cubierta y el dolor fuera de ella. Ahora me encontraba en la ciudad del sur, no había nadie en las calles, instintivamente me dirigí al lugar de la secta, ahí me esperaba Henrietta, en el lugar físico donde la vi por primera vez.

Estaba feliz, de seguro ella podría explicarme algo más ahora que estamos en el mundo de los sueños. Me acerque y ella prontamente me notó. -No deberías estar aquí- me dijo -Daniela me contó que habías vuelto a tener conciencia de tus sueños, eso no debe ser-. -¿Por qué?- le pregunte -solo quiero saber de qué trata todo esto, ¿por qué estoy en el centro de todo?-. -Tú no estás en el centro de todo, tú eres el centro de todo. Tú comenzaste todo esto, en tu afán de encontrar a esa mujer-. ¿Yo comencé todo esto?, a que se refería -pero ya encontré a Karla esto se debería haber acabado, ella no está en coma y tampoco muerta, ¿cómo puede ser que este en este plano?-. -¿Karla?, ¿de quién hablas?- se detuvo por un momento a hacer memoria -¿te refieres a esa joven?, te equivocas ella no es a quien buscas, a quien buscas no existe en tu plano-.

Que no existe en mi plano, pero ¿cómo puede ser que haya alguien tan parecido?, y sí no es ella entonces ¿a quién busco? Esas respuestas no las obtendría de Henrietta, porque ya ocurría otra vez. La sensación de que volvía el dolor insostenible, la pérdida de la visión, pero antes de eso Henrietta susurro -busca el nombre de…- eso fue todo lo que alcance a escuchar.

Al despertar el dolor había desaparecido y me encontraba nuevamente en blanco, recuperando los sentidos de uno en uno. Pero ya no sentía los sollozos de nadie, ni el dulce aroma a jazmín, pero si sentía a alguien a mi lado y como era de esperar era Karla, estaba sentada a mi lado y sostenía mi mano.

Me levante con dificultad, al verme a su lado sonrió -buenos días. Por fin despertaste, ya me encargue de los que te dieron esa droga-. Algo no estaba bien, a que se refería con eso, mire a todos lados, no me encontraba en mi casa. Todo era blanco, era claro que era un hospital -¿qué hago aquí?- pregunte. -Te encontramos desmayado en tu habitación llevas dos días dormido-. ¿Dos días?, entonces eso significa que todo fue un sueño. No, no fue un sueño, fue una alucinación. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XIII: Conscius"


El dolor era insoportable, sentía que mi cabeza iba a estallar, sentía mis articulaciones rígidas y hormigueo en mis piernas. Ahora era el momento, después de tomar la pócima debía tomar un fuerte somnífero, este se suponía tendría el efecto normal de hacerme dormir y por la pócima podría tomar consciencia de mi sueño. Al menos en teoría esto debería funcionar.

Tenía la pastilla en la mano cuando caí inconsciente. El dolor de cabeza no desaparecía, al contrario, se acrecentaba. Pero entonces entre en un estado muy extraño, sentía el dolor pero no físicamente, explicarlo sería muy difícil, pero sentía como si existiera una cubierta entre el dolor y yo. Veía todo negro y sentía un zumbido en mis oídos, pero gradualmente fui recuperando los sentidos. Hasta que logre verlo claramente. Mi subconsciente.

“Me hallaba en el mismo bosque de mi anterior sueño donde conocí a todas, pero esta vez frente a mi no había nadie. Me dispuse a explorar el lugar, avance por el bosque, era espeso, solo arboles a mi alrededor que tapaban casi en su totalidad la luz del sol, y entre tantos arboles, no me di cuenta cuando llegue a una playa y cayó la noche. Este cambio tan abrupto me convenció de que lo que exploraba era mi propio subconsciente.

Camine por la playa, la oscuridad era casi absoluta, solo estaba la luna y las estrellas para iluminar mi camino. La orilla parecía eterna, camine por mucho tiempo o eso creía al menos. Después de unos minutos vi a alguien más adelante, era una figura esbelta con un vestido blanco, corrí suponiendo que era Daniela. Pero cuando llegue al lugar donde suponía estaba ella, me vi de nuevo en otro lugar, ahora estaba en el cementerio donde me besé con la joven pelirroja.

Busque el mausoleo por instinto y cuando lo encontré lo mire detenidamente, había una lista de las personas que ahí yacían, la ultima en la lista era una mujer, Alicia era su nombre. Su fecha de muerte era de hace 21 años, casi mi misma edad.

Fue entonces que escuche una voz femenina atrás mío, era Daniela que me miraba con una sonrisa -bienvenido- me dijo. Yo la mire y en un segundo recordé todo lo que había vivido con ella en el mundo de los sueños.

Nos conocimos hace más de un año en mis sueños, Henrietta nos presento, vino un día con ella y nos hicimos rápidamente amigos. Desde entonces ella y Henrietta visitan mi sueño.

-Daniela- le dije, -no sé cómo pude olvidar todo lo que hemos pasado, lo siento-. -No te preocupes- me dijo ella -pero, ¿qué pasa?, ¿por qué estás aquí? Henrietta dijo que no volverías después de que recordaste el último sueño-. Yo me sentía confundido, ¿por qué ella diría eso?, ¿es que acaso hizo algo para interferir en mis sueños?, bueno eso ahora no importaba, solo quería saber más cosas sobre mis sueños.

-Podrías decirme, ¿qué es todo esto?-. Aparecimos nuevamente en el bosque y ella se sentó en un tronco e me invito a sentar, -el plano de los sueños esta directamente ligado al de los muertos, más bien algo como lo que llaman “purgatorio” o “limbo” en algunas religiones. En ese plano están los muertos recientes, y entre estos dos planos se encuentran las personas que se debaten entre la vida y la muerte, y los que fueron concebidos muertos. Estas personas son implacablemente seguidas por entidades que buscan llevarlos al plano de los muertos. Ya que este es solo un estado transitorio, la verdadera muerte es lo que les espera, ya los conoces, son esos hombres vestidos de traje-.

Sentí miedo, ¿a quién de nosotros perseguían esos hombres? Así que le pregunte a Daniela que era ella.

Ella me miro fijamente un segundo, -¿yo?- dijo -yo soy alguien que se debate entre la vida y la muerte, es como imaginas, estoy en un profundo coma, por eso los hombres de traje me persiguen. Aunque ellos solo tienen la intención de llevarse a los que están muertos, a veces toman a la gente en sus sueños, por eso las muertes súbitas-.

Todo esto era muy informativo, pero solo había una cosa más que quería saber. -Entonces, ¿qué es Karla? ella está viva y sana, ¿cómo puede controlar sus sueños y cambiar su apariencia?-

Daniela me miro confundida -no hay alguien que pueda hacer lo que describes- dijo -como sabes Henrietta tiene la capacidad de entrar en los demás sueños, pero su apariencia no puede cambiar y menos tener control sobre el sueño ajeno-.”

Entonces, ¿quién es Karla?, pensé. Fue en ese momento que un fuerte dolor vino a mí, la barrera desaparecía, mi vista se nublaba, sentí como si mi cabeza se partiera en dos, veía a Daniela preocupada intentando reanimarme, pero ya era tarde, estaba despertando. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XII: Periculo"


Mis días de tranquilidad habían desaparecido por completo, mis guardianes me los habían arrebatado. Y con esto comenzaron varias complicaciones en mi trabajo.

El verano se acercaba y las temperaturas aumentaban notablemente, las noches eran cálidas y me costaba conciliar el sueño cada noche, pero no siempre por causa del calor, sino por la preocupación que traían a mí mis guardianes.

Karla se sentía con la necesidad de vigilarme las 24 horas del día y por tanto, y sin mi autorización, se vino a vivir conmigo. A veces me reclamaba por mis actos en la ciudad del sur, me decía que fui yo quien la había besado y enamorado. Lo que era cierto, pero como lo decía era como si supiera que use una pócima de amor.

Pero eso no era todo, como Anna no confiaba en Karla y pensaba que ella era un peligro para mi, también se traslado a vivir conmigo. Mi casa no es muy grande, pero tiene tres habitaciones y tuve que cederles una habitación a cada una, aunque Karla pretendía dormir conmigo en un principio.

A muchos les alegraría vivir con dos jóvenes mujeres, pero considerando que una pierde poco a poco la razón y la otra guarda un resentimiento hacia la primera, los días pasan muy ruidosos.

Pero todas estas cosas me distraían de lo realmente importante, debía averiguar más sobre mis sueños, descubrir si Karla es la persona de mis sueños y en un caso algo más aparte encontrar a Daniela y ver si ella me puede explicar algo más. Pero, ¿cómo encontrarla? No tengo ni un indicio de donde podría estar, podría ser otra niña cristal que se encontró con mi sueño, no lo sabía. Además todo esto me mantenía inseguro y distraído en mi trabajo, varias veces entregue información incompleta o confusa al Rey, no hacia mi trabajo de filtrar lo útil de lo inútil y solían reclamármelo. Fue en una de esas oportunidades que llego a mi información importante.

Había entregado un informe de una nueva droga que habían creado en conjunto un alquimista y un hechicero, era una especie de pócima que te mantenía consiente aún mientras dormías. Ciertamente no recordaba nada de eso lo debí haber obviado en mi estrés producido por mis guardianas, pero me recalcaron que el informe estaba incompleto y que no estaban los efectos contraproducentes, ni un estudio profundo y por tanto me lo regresaron y pidieron que completara el informe antes de entregarlo nuevamente. Para mí fue una luz al final del túnel, sí esta funcionaba como yo quería, podría tomar conciencia de mis sueños, participar de este como quisiera y buscar a Daniela.

Debía ocultar esta información de Karla, Anna no haría mayor caso a que revise esa información, pero conociendo a Karla, ella sospecharía algo y haría lo mismo que hizo con Anaís.

Cuando recibí el informe, solo dije que haría que las Torres la revisaran, le di a Karla la misión de vigilar lo que hacía Anna, claro que esto era solo para hacerla perder el tiempo, de antemano le pedí a Anna que ese día hiciese cosas sospechosas como hablar con Torres de otros Obispos y visitar a la Reina. Todo con tal que Karla piense en una conspiración y como fue una orden mía su interés seria más grande.

Entonces visite a las Torres que produjeron tal pócima, el alquimista era Pablo, un hombre de unos 25 años, y la hechicera era Gabriela al parecer de la misma edad. Ellos me explicaron que la pócima en teoría podría ser usada para lo que pretendía, pero con lo poco que la habían probado ellos los efectos negativos eran muchos. Me explicaron que la carga mental de estar realmente consiente por un tiempo mayor a unos minutos producía disociación de la realidad al momento de retomar el estado normal por un periodo de tiempo indeterminado, en palabras simples, alucinaría, sin contar el hecho de los dolores físicos como cefaleas que producen en una primera instancia el solo beberla. Sí ese era el riesgo, estaba dispuesto a tomarlo.

martes, 12 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XI: Duo"


Detuve a Karla en uno de los pasillos -¿qué hiciste?- le pregunte. Ella dulcemente sonrió y dijo -seré un Caballero, tu Caballero, podremos estar siempre juntos y ni el Rey podrá oponerse-. Me estaba inquietando un poco, parecía que cada vez perdía más el control de su mente y la obsesión por mi se acrecentaba.

Fui a hablar con Anaís, le pregunte si existía una forma de contrarrestar la pócima, ella dijo que no lo sabía, pero que conocía pócimas de desamor. Tal vez funcionen pensé, volverla a la normalidad era mi prioridad ahora.

Hable con Anna y le dije que la delegaba del cargo de guardián, que volviera a proteger a la Reina. Ella se negó diciendo -no dejare que esa desequilibrada sea tu Caballero, además fue una orden de mi Reina que yo fuera tu escolta, para mí esa orden es absoluta-. ¿Qué podría hacer? ahora Anna no dejaría de ser mi guardia, me preocupaba como se lo tomaría Karla.

El Rey me llamo, Anna me acompaño. Cuando llegue estaba Karla a su lado. -Karla me ha solicitado ser tu escolta, ¿cuál es la relación entre ambos?-. Karla hablo -con todo el respeto, nuestra relación no le concierne, yo solo quiero volver a ser un caballero y el puesto de escolta me parece mejor que el de reclutador-. Entonces Anna dio un paso al frente y dijo -tendrá que ser el de otro Obispo, ya que yo soy su escolta-. El Rey miraba en dirección a mi -veo que eres muy popular-, dijo -¿cuál es tu opinión de todo esto?- me pregunto. Yo no sabía que decir, Karla parecía un poco inestable, sentí miedo de lo que sería capaz de hacer si no la elegía, -yo también quiero que Karla sea mi escolta-, dije. Anna se retiro de la habitación y nos dejo solo con el Rey.

-Voy a aceptar que seas su nuevo Caballero, solo por los años de buen servicio que has proporcionado al grupo, pero quiero que conserves como un segundo Caballero a Anna- dijo el Rey.

¿Tener dos guardianes?, a Karla no le hizo mucha gracia, pero no tenía más opción que aceptarlo. Y así me convertí en el primer Obispo con dos Caballeros a cargo.

Cuando salimos de la sala principal, Anna nos esperaba fuera -¿supongo que sabes lo que paso adentro?- le pregunte. -Lo sé y me alegra saber que el Rey no te dejara solo con esta desequilibrada- dijo Anna con mirada fría hacia Karla. Esta sólo la ignoro, me tomaba del brazo y sonreía como una niña.

Les pedí a ambas que me dejaran solo, debía recolectar la información que sería entregada al Rey. Aunque era la verdad, esta era solo una forma de separarme de ellas por un momento y pensar en lo que debía hacer. Antes que nada debía ver si Anaís había conseguido esas pócimas de desamor.

Al llegar a su cuarto, vi a Karla dentro que venía de salida, ella solo me sonrió y siguió su camino. Le pregunte a Anaís porque había venido, pero me dijo que no podía decirme, se lo exigí como su superior, pero aun así dijo que no podía decirme. Eso solo significaba una cosa, el Rey o la Reina fue quien se lo pidió. También la relevaron de mi cargo, ahora respondía a Camila, lo que me alegro en parte ya que confiaba en que ella no la maltrataría ni abusaría de ella. Pero así no podría darme las pociones de desamor que le había pedido.

Trate de conseguir información de mis otras Torres pero no compartían mucho con Anaís y menos su información. No tenía muchas alternativas, no podía simplemente pedirle a Camila parte de la información que recolectaría de Anaís sin el permiso del Rey. Pero ¿Por qué hacia todo esto el Rey?, ¿habrá sido Karla quien se lo sugirió?, bueno eso era casi obvio. Karla me tenia acorralado, estaba jugando su juego y no podía escapar, solo me quedaba esperar su siguiente paso y ver lo que podría hacer.

lunes, 11 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo X: Milici"


Una semana había pasado desde el viaje a la ciudad del sur, el Rey quedo conforme con nuestra misión y por tanto adquirí una mayor reputación frente a él. La Reina también estaba conforme y me premio con un guardia personal, un Caballero, este me serviría directamente a mí pasando por alto incluso las ordenes del Rey. Solo unos pocos Obispos tenían este privilegio, entre ellos Karla, me dijo la Reina. Me pregunto porque nunca lo veo con ella.

Mi guardia personal, Anna. Si, para mi sorpresa una mujer. Se veía completamente normal, era un poco más pequeña que yo y de figura estilizada, era de una belleza que no resaltaba mucho, con esto no digo que fuese fea, tenía el cabello largo y castaño, cara delgada con ojos cafés, tal vez lo que más resaltaba de ella era un lunar bajo la parte izquierda de su labio. Su actitud dejaba mucho que desear, era poco femenina y muy grosera, no se molestaba en actuar diferente frente a mí, lo que en parte llegue a apreciar de ella.

¿Y Karla?, se preguntaran, bueno hice esta pequeña introducción de un nuevo personaje de la historia porque tomara relevancia en la siguiente parte de la historia y no quería complicar las cosas explicando entre medio y confundiéndolos.

Después del beso, Karla comenzó a actuar muy cariñosa conmigo, incluso volvimos juntos a nuestra ciudad, ya no tenía miedo de mostrar su rostro frente a mí. Llegamos a nuestra ciudad aproximadamente a las 3:00 a.m. y ella me invito a pasar la noche en su casa que se encontraba cerca. No me negué, pero no acepte dormir en la misma habitación que ella.

Esa noche no dormí, en mi mente le daba vueltas a lo que había hecho. No era ella a quien buscaba, pero ¿cómo podía ser?, ¿cómo podía existir alguien casi exactamente igual a la persona de mis sueños? Le había dado una pócima de amor, a una persona a la cual no amaba, la había condenado de por vida a seguirme.

La noche siguiente fuimos juntos a la secta. Ella iba tomada de mi brazo todo el camino, le pedí que dentro de la secta no nos relacionáramos mucho, que al Rey no le gustaría nuestra nueva relación. Ella lo comprendió perfectamente y me dijo que no me preocupara que dentro actuaria como siempre, parece que la pócima no hacía perder la cabeza del todo.

Se me presento mi escolta, ella debía obedecerme las 24 horas del día, claro no iba hacerme vigilar todo el día y tal parecía que ella tampoco estaba dispuesta a hacerlo.

Le di libre albedrío  que ella determinara hasta donde debía protegerme y/o seguirme. Ella quedo conforme con mi primera “orden”, lo único que le pedí fue que me contara un poco de cómo llego a ser un Caballero. Me contó que ella había vivido mucho tiempo en un orfanato y que la Reina la sacó y llevo a su hogar, por eso se convirtió en un Caballero, para protegerla. Me contó que por petición de ella se convirtió en mi escolta, también dijo que la Reina había tomado una particular simpatía hacia mí, por eso la eligió entre todos los Caballeros.

Le mostré las cosas que hacia dentro de la secta, ella se sorprendió al ver que todos los bajo mi mando actuaban de manera cordial conmigo. Le explique que tenía una relación de “amistad” con todos, así trabajarían menos presionados y mejor.
Fue en una reunión de Obispos a la que ella decidió acompañarme que noto que algo raro pasaba entre Karla y yo, Anna me dijo que no confiaba en ella, que por su cercanía con el Rey pasaba muchas cosas por alto al momento de hacer su trabajo. No entendía muy bien, su trabajo era el mismo que el mío ¿qué tantas cosas podría pasar por alto?

Luego me entere por la Reina que Karla había renunciado a su puesto de Obispo y vuelto a ser un Caballero, por lo que el Rey estaba un tanto arisco con todos los demás Obispos. Yo me quede sorprendido, ella no había mencionado nada, además le pedí que actuara con normalidad y esto rompía un poco con lo que me había dicho. Aunque la verdadera razón la estaba por conocer.

domingo, 10 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo IX: Falsum"


Eran las 3:00 a.m. no podía dormir, escuchaba el llanto de los grillos, pero no era eso lo que me aquejaba.

La reunión con los Obispos había terminado, se aclaro el tema de los informes, y que el Obispo principal no tenía intenciones de traicionar al Rey. Karla actuó normal en la reunión, no había rastro de la preocupación que tenía al salir del cuarto de Henrietta. Al finalizar, el Obispo nos ofreció un cuarto para que nos quedáramos, yo acepte pero no preví esta situación.

El mal que me aquejaba no era otro que estar en la misma habitación que Karla, a unos dos metros de la mía se encontraba la cama donde ella descansaba, ¿un mal?, se preguntaran, bueno el estar tan cerca me ponía ansioso y no me dejaba conciliar el sueño. -Por favor déjame dormir- dije mirando al techo, obviamente le estaba hablando a la mismísima nada. -¿Tampoco puedes dormir?- escuche de regreso. Rápidamente me senté en la cama y mire hacia donde estaba ella, se volteo y noté que aun permanecía con el antifaz, además de una camiseta que la cubría, tal parece que el frio hizo que se acostara con algo de ropa. -¿Quieres beber algo?, me dieron una botella con el licor de la casa- me dijo mostrando la botella y le dio un gran sorbo. Me puse una camiseta, y fui a sentarme a su lado, no dije nada solo tome la botella y di un sorbo tan grande como ella, fue entonces que llego a mi mente una idea.

Nos estábamos bebiendo rápidamente la botella, cuando ella comenzó a hablar, -normalmente eres tú quien me intenta hacer hablar, ¿qué sucede ahora?-. En mi mente estaba sumido en mi siguiente paso, así que solo sonreí. -Disculpa por ser tan introvertida en nuestro hogar, pero como tal vez sepas partí como Caballero y me cuesta confiar en los nuevos integrantes y más si llegan tan cerca del Rey-. -¿Con hogar te refieres a la secta?- pregunte. -Sí, es lo más cercano que tengo a un hogar, el lugar donde vivo diariamente es un infierno, soledad es lo que me rodea, pero en la secta esta el Rey que es como un padre para mí-. No sabía que su vida era tan triste, de seguro eso la llevo a la secta y en su afán de ayudar a personas como ella se convirtió en un Caballero. -Por cierto ¿encontraste eso que buscabas?- me pregunto. Con una sonrisa, por la ironía, respondí -sí, la encontré pero aún no la tengo en mis manos-.

Callamos por unos minutos y bebimos los últimos sorbos de la bebida, fue entonces que le ofrecí yo algo de beber, saque la pócima que me dio Anaís y se la di. -¿Qué es?- me preguntó. -Una infusión que siempre llevo conmigo, solo queda un sorbo, pruébala- le dije. Estaba un poco borracha por lo que no dudo al momento de beberla.

Me devolvió el frasco vacío y me miro a los ojos por unos segundos, bajo la mirada y se sonrojo, tal parece que la pócima hacia efecto, pero sería el efecto que yo quería u otro simple afrodisíaco. Levante su rostro con delicadeza tomándola de su mentón y me puse frente a frente. -¿Qué sucede?- le pregunte, ella al parecer luchaba consigo misma pero le sostuve el rostro y me acerque lentamente, pero ella fue quien en un último impulso me beso. Pero no sentí nada, su beso no tenía el mismo calor que el de mis sueños, algo andaba mal cuando dejamos de besarnos la mire con confusión, acerque mis manos hasta su antifaz y se lo quite y lo que vi no lo podía creer, sus pecas, no existían, no había nada en su rostro.

sábado, 9 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo VIII: Insanire"


Todo era oscuridad, excepto al final del cuarto que había un vela alumbrando a una niña sentada. Cubierta con una capucha se ocultaba de mi vista. Me acerque y vi a dos hombres a su lado haciendo guardia. -Solo una pregunta se te permite-. Yo no sabía a lo que se referían, pero entonces la niña puso un mazo de cartas del tarot sobre la mesa, debía ser algún tipo de adivina, los astrólogos de la secta usaban mucho ese método de predicción.

-Tú no has venido a mí con una pregunta- dijo la niña con voz suave, -pero yo tengo algo que decirte, siéntate por favor- continuó. Me senté y vi como barajaba las cartas, al cabo de unos segundos puso una frente a mí. -Le Mat, invertido- dijo, -esta carta invertida representa las obsesiones e irracionalidad-. Dejo otra carta y dijo, -La Roue de Fortune, invertida, esto indica un cambio, una transformación con muchos problemas, pero vendrá de todos modos-, volteó una tercera carta y me dijo -oh, La Force, esto indica un buen final, un gran amor detrás de todos los problemas-.

Hubiera hecho caso omiso de las predicciones que se me dieron de no ser por lo siguiente que ocurrió. La niña se paro y se quito su capucha, era ella, Henrietta, no podría creerlo. Instintivamente estire mi mano para tocarla, los guardias que estaban a su lado se adelantaron, pero ella los detuvo y tomo dulcemente mi mano y la puso en su mejilla, -temía que esto pasaría, siempre has sido muy impulsivo- me dijo con lagrimas en los ojos, yo se las enjugue y le dije, -Henrietta, por favor explícame que sucede no entiendo nada, ¿sí tu estas aquí… y Karla? no entiendo-. -Lo lamento no puedo hablar del futuro más de lo que te dije, solo puedo hablar por mi- haciéndoles una seña con la mano le pidió a los hombres que se retiraran.

-Ahora estamos solos, responderé todas tus preguntas con respecto a mí- me dijo. Mi mente no podía procesar todas las cosas que estaban ocurriendo, Henrietta la niña de mis sueños también existe y lo más importante me recuerda, pero ¿por qué Karla no? Lo primero que pregunte fue sin pensar, -¿Quién eres tú?-. Ella me sonrió y dijo –soy Henrietta, tal vez lo que quieras saber es porque  te recuerdo- asentí con la cabeza y ella continuo, -soy lo que llaman un “niño cristal”, desde que nací mis padres me criaron apoyando mis habilidades, aprendí de la astrología y lo espiritual, al punto que puedo hacer predicciones que casi nunca fallan y tomar conciencia de mis actos en los sueños e inmiscuirme en el de los demás. Como sabes fue ahí donde nos conocimos, te ayudare a hacer memoria.

“Vagaba por el mundo de los sueños, siempre encontraba sueños de venganza, de lujuria y de envidia. Pero un día me tope con tu sueño, estabas pescando en un río tan calmo que decidí acercarme, te pregunte que hacías y dijiste “nada”, te mire atentamente y te dije que esto era un sueño que podías hacer lo que quisieras. Las personas cuando están consientes de sus sueños cambian la manera de pensar y sacan sus más bajos instintos, pero tú lo único que hiciste fue alzar la caña y atrapar un pez y dijiste con una sonrisa en la cara -es el primero que atrapo en mucho tiempo-.”

-Así me cautivaste, decidí visitarte de vez en cuando, nos hicimos muy cercanos. Pero tu sueño puro atrajo cosas malas, cosas que no puedo describirte, pero también atrajo cosas buenas-. Inmediatamente pensé en los hombres de traje negro, y en Karla y Daniela, -¿Por qué estas tan limitada en darme información?- le pregunte. -Cuando llegas al punto en el que estoy yo, la información es más una maldición que una bendición, así que prefiero que tú juzgues lo malo y lo bueno, solo te diré que en el plano astral la gente actúa diferente al mundo tangible-. Y dicho esto entró en un sueño profundo.

Su información me dejo más que confundido, ¿hasta qué punto era real lo que me dijo?, ¿por qué no podía hablarme de Karla, sí estábamos en el mismo lugar?, ¿puros, mis sueños?, mi vida comenzaba a voltearse y no podía hacer nada. Solo me queda avanzar y dejar que el destino guíe mis pasos.

viernes, 8 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo VII: Missio"


Eran las 7:00 a.m. cuando llegue a mi destino, el sur era un lugar frio y lluvioso aún en primavera, pero un lugar muy verde también. El viaje lo hicimos cada uno por su cuenta, así que no me encontraría con Karla hasta que llegásemos al lugar de reunión en la noche. El día lo pase rondando por la ciudad, y probando las comidas típicas de esta. Mi equipaje era ligero ya que no pasaríamos más de dos días aquí.

Cuando el sol había desaparecido hace un par de horas, me dispuse a ir al punto de reunión, era una parcela fuera de la ciudad, un espeso bosque rodeaba el camino hacia la cabaña principal. El complejo consistía en siete cabañas, la principal tenía dos pisos y un área de cien metros cuadrados las otras seis se encontraban tras la principal y tenían alrededor de la mitad del área de esta. Al fondo del camino había un guardia, presuroso me puse mi careta, y al encontrarme frente a él me disponía a dar la clave cuando me dijo –pase, lo esperábamos-. No era momento de pensar en cosas sin importancia, así que entre sin preocuparme.

Dentro me di cuenta que nadie ocupaba antifaz, tal vez por eso el guardia me identifico fácilmente con alguien de la secta principal. Entré a la cabaña principal guiado por el guardia, ya se encontraba dentro Karla, que hablaba con un hombre de unos 30 años mientras bebían de unas copas plateadas. El guardia me anuncio y el hombre me hizo una seña para que me acercase, Karla aún usaba su antifaz, el hombre me tomo del brazo y me dio un abrazo, como si fuera su hijo y no me hubiera visto en años.

-Bienvenido joven Obispo- me dijo, -espero que hayas disfrutado de la ciudad, bebe con nosotros- alzó la mano y vino una joven de unos 20 años con una bandeja con otras tres copas plateadas, tome una y ella se retiró. Probé un poco, era un licor suave semejante al Martini pero un poco más dulce, -¿qué es?- pregunte. -La bebida de la casa- me dijo, y cambió rápidamente de tema invitándonos al cuarto principal de los Obispos, -como pueden ver tenemos pequeñas diferencias con la sede central, pero aún obramos con los mismos ideales, y como Obispo a cargo debo dar órdenes, aunque no intento hacerme pasar por el nuevo Rey- nos decía mientras nos invitaba a sentar en una mesa redonda. -el Rey está inquieto por los retrasos en sus informes, ¿a qué se debe eso?- pregunto Karla sentándose frente a él, yo me senté a su lado y puse atención. -Primero me gustaría que se quitaran sus mascaras, por consenso decidimos abolir esa regla- yo estaba por quitármela cuando Karla habló, -lo siento, pero es una regla que aún permanece con nosotros-. El hombre no discutió y volvió a la pregunta, -con respecto a eso, cada vez se me hace más complicado reunir la información de todos y enviársela, me gustaría pedirle que fuesen informes bimensuales, así sería más fácil el ordenar la información-. -¿Y porque simplemente no se ayuda de los caballeros para recolectar y ordenar la información?- dije yo. -Eso sería tanto como autoproclamarme nuevo Rey, aquí los caballeros están netamente mentalizados en conseguir nuevos reclutas-.

Lo que decía tenía sentido, tal parecía que este sujeto no tenía intenciones de pasar sobre el Rey, pero Karla aun no estaba convencida, pidió revisar todas las áreas, a lo que el Obispo accedió dándonos libertad de inspeccionar cada sector. Karla llamó convocar a todos los Obispos y mientras se reunían yo fui a ver a las Torres que para ver los avances de estas. Primero los alquimistas, sus avances iban a la par con los últimos descubrimientos químicos, pero enfocado de diferente ángulo, poco era lo que entendía pero al parecer todos sus trabajos pasaban por un proceso de catalizar los objetos a trabajar con un polvo rojo y por un agua verde para purificarlo. Los estudiosos de las pócimas, que yo llamaba hechiceros, eran menos avanzados que los de nuestra sede y más indigenisado por decirlo de una manera, se concentraban en maldiciones más que en pócimas. Cuando me dirigía a ver a los astrólogos me encontré con Karla que venía saliendo de una habitación, la vi salir un poco afligida de esta, al notarme corrió la vista y siguió su camino, no le di mucha importancia, era su reacción normal al verme.

Entre al cuarto, nada hacía presagiar lo que me esperaba dentro, pero en mi corazón sentía que el destino me guiaba a problemas y respuestas al mismo tiempo, preguntas que ni siquiera me hacía, serian respondidas y problemas que no quería enfrentar se presentaban ante mí.

jueves, 7 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo VI: Itinere"


La primavera se acercaba a pasos agigantados era época de fiestas en el país, y en mi caso había algo porque celebrar. Dos días atrás la Reina me había solicitado una misión muy importante, en la que iba a necesitar un acompañante Obispo, obviamente pensé en Karla, aunque podía comprometer la misión, era mi oportunidad para acercarme a ella. Debíamos partir en cuatro días al sur del país, donde se encontraba otra cede de la secta. Debíamos ir a hacer una revisión al que estaba a cargo de la otra sede. Era un viejo amigo del Rey, el primer Obispo, quien por alguna razón, desconocida para mí en ese entonces, se mudo al sur del país, donde con el permiso del Rey, fundó una extensión de la secta. Pero ahora el Rey desconfiaba de este y pensaba que el poder podría haberlo cambiado.

Pero antes de irnos Anaís me mando a buscar con un peón, decía que tenía un gran descubrimiento y que me lo debía mostrar lo antes posible. Raudo fui hasta su cuarto, golpee la puerta y pregunte, -Anaís, ¿estás ahí?-. -Entre, esta sin seguro- me respondió. Pasé y la vi poniendo una caja sobre un estante de madera, -¿Conoces la canción de Scarborough Fair?- me pregunto mientras limpiaba ahora su escritorio que estaba cubierto por muchos libros que parecían de hace siglos. -Si- respondí yo -trata de una feria de la era medieval y las peticiones imposibles de una mujer hacia un hombre enamorado-. Ella buscaba algo bajo su escritorio mientras decía -¿puedes decirme la segunda estrofa de la canción?-. Yo hice memoria y dije -parsley, sage, rosemary and thyme-. -Perejil, salvia, romero y tomillo en español, ¿sabes el porqué de esta frase?- dijo aún moviendo cosas bajo su escritorio. -Se supone que representaban los valores que debía tener el hombre para ser su enamorado- respondí yo. -Y también se decía que eran los elementos para una poción de amor muy popular en el medio evo- dijo mientras ponía cuatro masetas pequeñas sobre el escritorio. Rápidamente le dije -¿me estás diciendo que puedes hacer una pócima con estas hierbas?-. -Aún no la he probado, pero he encontrado en un diario que se supone es del medio evo y tiene una formula de cómo crearla, quería que lo supiera antes de probarla con personas-.

Esto era un gran hallazgo para mí, podría acelerar mi relación con Karla, siempre que funcionara la poción. Le pedí a Anaís que me dejara probarla y que yo luego le informaría al Rey los resultados. La forma de uso era sencilla debía dársela a beber al objetivo y el siguiente rostro que este viera, seria del que quedaría prendado para toda la vida o al menos eso decía la explicación del diario. Me lo llevaría al viaje con Karla y se lo haría beber así no podrá evitar aceptarme.

Así me prepare para el viaje, este podría ser el último paso para conquistar a la mujer de mis sueños y no dejaría que nadie lo arruinara. Nuestro objetivo en aquel lugar era un sin-importancia para mí, así que todo mi ser se centraba en mi propia misión, hacer de Karla mi mujer. Todo lo que había hecho, deshacerme de mi novia, engañar a mi amigo, obedecer órdenes de un autoproclamado Rey, todo eso y más hice para que este momento llegara. Nada hacía presagiar los cambios que sufriría mi vida a partir de mis nuevas decisiones.

sábado, 2 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo V: Episcopus"


Era mi tercer día en la secta, ya conocía a todos los Obispos y las cosas transcurrían con relativa normalidad. Mi puesto se relacionaba mucho con las Torres, y poco con los peones. Así que no me encontré nunca con Andrés. Entre los Obispos había quienes no confiaban en mí, y ya que teníamos que por obligación relacionarnos, me daban información errónea o confusa para compartirla con el Rey y así ganarme su desconfianza. Aunque también había un par que me acogió, Leonardo y Camila, ellos me advertían de las malas jugadas que me hacían y llegue a tener una cierta fraternidad con ellos. A todo lo ocurrido yo nunca les había visto la cara a los demás, las caretas eran un accesorio obligatorio en la secta, yo adquirí uno simple de color rojo escarlata, aunque todos los demás conocían mi rostro a mi no me importaba.

Como obispo tenía obligaciones y privilegios; debía dar todas las semanas un reporte de la información que las Torres a mi cargo recolectaban y presentarme al menos tres días en la semana; y entre los privilegios, bueno se presentaban los clásicos en una secta, autoridad para pedirles cualquier cosa a los peones, desde que me trajeran comida hasta compañía, aunque no los usaba mucho.

Mi relación con Karla era casi inexistente, normalmente los Obispos trabajaban solos y solamente nos reuníamos cuando el Rey o la Reina nos requerían.

Me acostumbre rápido a mis tareas, las Torres a mi cargo funcionaban bien, eran dos alquimistas, cuatro astrólogos y tres que se manejaban en el arte de las pociones. Entre estos últimos estaba Anaís, una joven de 16 años a quien cuidaba como una hermana pequeña, siempre me pregunte que la trajo hasta aquí pero no quería entrometerme, era de las pocas personas que realmente me importaban dentro de la secta. Aún con su corta edad tenía mucho conocimiento en su área, trabajaba en pócimas de amor, aunque los efectos de su trabajo eran más afrodisíacos que de amor.

Cuando nos reuníamos todos, intentaba acercarme a Karla, pero todo intento de hablar, terminaba con ella ignorándome. Leonardo me contó que de ella sabían solo su nombre y que partió como caballero, nunca le habían visto el rostro y que era muy devota al Rey, tanto así que era la compañía favorita de este. Eso me molesto un poco, ¿acaso ella no tenía conciencia de lo que sucedió en el plano de los sueños? Comencé a cuestionarme nuevamente lo que estaba haciendo, tal vez la he visto alguna vez pasar frente a mí y en mis sueños se convirtió en alguien importante, pero eso no quiere decir que ella realmente tenga algún control sobre sus sueños y haya tenido un tipo de atracción hacia mí. Pero aunque ella no sienta nada por mí, yo siento todo por ella, y no me rendiría sin intentarlo.