Ya estaba todo listo, era hora de comenzar con
el plan, los Caballeros estaban en los lugares precisos para ser trasladados a
los recintos hospitalarios. Yo me quede con Carlos uno de los Caballeros y le
pedí a Karla que se quedara con Anna. Los otros Caballeros eran vigilados por
los Obispos y Torres que formaban el grupo. Cada cual tenía su verificación de
parentesco consigo, en el momento que se tuviera que sortear la seguridad del
hospital.
Al comenzar la noche acordamos que se bebería
la pócima, no había tiempo que perder y el día podría traer la desgracia.
Cayo la noche y Carlos bebió la pócima,
inmediatamente junto a un peón lo trasladamos al recinto previsto. Una vez allí
pase por los controles de seguridad, donde me exigieron demostrar mi parentesco,
por supuesto debatí la necesidad de eso mostrando desesperación como lo haría cualquier
persona normal y exigiendo que se me dejara pasar a ver a mi hermano (ese era
el parentesco que falsifique). Ya ingresado Carlos, insistieron en que
demostrara mi parentesco o se me expulsaría del recinto, mostré mi
identificación y me permitieron ingresar a la sala de los pacientes de coma.
Me explicaron que lo que sufría Carlos era un
coma metabólico, ósea una respuesta a un cambio químico en la sangre (cosa que desde
luego sabía). Me hicieron muchas preguntas, entre estas las enfermedades que él
padecía y si tenía alguna adicción a drogas o alcohol.
También me preguntaron que había hecho él en
las últimas horas. Todos habíamos acordado responder lo mismo, “lo encontramos
en su cuarto con unas pastillas en el suelo”, además todos llevaríamos un par
de estas “pastillas” para mostrarlas, estas serian unas drogas que nos facilito
Diego no nos dijo exactamente que eran pero que para los doctores seria el
perfecto motivo de que hubiesen caído en tal coma.
Mientras hacían los exámenes preliminares a
Carlos e identificaban exactamente lo que contenían las pastillas, me dispuse a
revisar los cuartos de los otros pacientes. Al ser de noche no había parientes
de los pacientes, los cuartos estaban separados por adultos y niños, Daniela debería
tener uno o dos años menos que yo, por tanto era mayor de edad.
Incesantemente la busque entre las habitaciones
pero no la encontré, no era en este recinto donde se encontraba.
Me retire del hospital por orden de los
doctores, me pidieron que fuera a descansar que ellos se encargarían de lo
demás. Aunque me sentía un poco inseguro de dejar a Carlos, era parte del plan
que nos reuniéramos antes del amanecer en el galpón de la secta.
Al llegar al punto de reunión me extraño que no
estuviera Karla, en su lugar estaba uno de los peones designados para
acompañarla. Prontamente se acerco a mí muy agitado y dijo -la Reina necesita
su presencia-.
De inmediato me dirigí al recinto donde se supone
que habían ingresado a Anna, tal vez hubo alguna complicación, no lo sabía. Al
escuchar las palabras del peón corrí vehemente hacia el hospital. A pie no
tardaría más de 20 minutos, ese era el recinto más cercano al lugar de la
secta.
Entré empujando a quien se cruzara en mi camino
y hablé con la recepcionista preguntando por Anna, me dijeron que no han
ingresado a ninguna Anna ni mujer con aquella descripción.