lunes, 19 de agosto de 2013

Coma "Capítulo XII: Immolabitque"

Ya estaba todo listo, era hora de comenzar con el plan, los Caballeros estaban en los lugares precisos para ser trasladados a los recintos hospitalarios. Yo me quede con Carlos uno de los Caballeros y le pedí a Karla que se quedara con Anna. Los otros Caballeros eran vigilados por los Obispos y Torres que formaban el grupo. Cada cual tenía su verificación de parentesco consigo, en el momento que se tuviera que sortear la seguridad del hospital.

Al comenzar la noche acordamos que se bebería la pócima, no había tiempo que perder y el día podría traer la desgracia.

Cayo la noche y Carlos bebió la pócima, inmediatamente junto a un peón lo trasladamos al recinto previsto. Una vez allí pase por los controles de seguridad, donde me exigieron demostrar mi parentesco, por supuesto debatí la necesidad de eso mostrando desesperación como lo haría cualquier persona normal y exigiendo que se me dejara pasar a ver a mi hermano (ese era el parentesco que falsifique). Ya ingresado Carlos, insistieron en que demostrara mi parentesco o se me expulsaría del recinto, mostré mi identificación y me permitieron ingresar a la sala de los pacientes de coma.

Me explicaron que lo que sufría Carlos era un coma metabólico, ósea una respuesta a un cambio químico en la sangre (cosa que desde luego sabía). Me hicieron muchas preguntas, entre estas las enfermedades que él padecía y si tenía alguna adicción a drogas o alcohol.

También me preguntaron que había hecho él en las últimas horas. Todos habíamos acordado responder lo mismo, “lo encontramos en su cuarto con unas pastillas en el suelo”, además todos llevaríamos un par de estas “pastillas” para mostrarlas, estas serian unas drogas que nos facilito Diego no nos dijo exactamente que eran pero que para los doctores seria el perfecto motivo de que hubiesen caído en tal coma.

Mientras hacían los exámenes preliminares a Carlos e identificaban exactamente lo que contenían las pastillas, me dispuse a revisar los cuartos de los otros pacientes. Al ser de noche no había parientes de los pacientes, los cuartos estaban separados por adultos y niños, Daniela debería tener uno o dos años menos que yo, por tanto era mayor de edad.

Incesantemente la busque entre las habitaciones pero no la encontré, no era en este recinto donde se encontraba.

Me retire del hospital por orden de los doctores, me pidieron que fuera a descansar que ellos se encargarían de lo demás. Aunque me sentía un poco inseguro de dejar a Carlos, era parte del plan que nos reuniéramos antes del amanecer en el galpón de la secta.

Al llegar al punto de reunión me extraño que no estuviera Karla, en su lugar estaba uno de los peones designados para acompañarla. Prontamente se acerco a mí muy agitado y dijo -la Reina necesita su presencia-.
De inmediato me dirigí al recinto donde se supone que habían ingresado a Anna, tal vez hubo alguna complicación, no lo sabía. Al escuchar las palabras del peón corrí vehemente hacia el hospital. A pie no tardaría más de 20 minutos, ese era el recinto más cercano al lugar de la secta.

Entré empujando a quien se cruzara en mi camino y hablé con la recepcionista preguntando por Anna, me dijeron que no han ingresado a ninguna Anna ni mujer con aquella descripción.

Entonces escuche a mis espaldas -no me encontraras dentro, porque no fui yo quien bebió la pócima-. Al voltearme vi a Anna con el rostro entristecido -ella se sacrifico por mi-.

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