Mis
días de tranquilidad habían desaparecido por completo, mis guardianes me los
habían arrebatado. Y con esto comenzaron varias complicaciones en mi trabajo.
El
verano se acercaba y las temperaturas aumentaban notablemente, las noches eran
cálidas y me costaba conciliar el sueño cada noche, pero no siempre por causa
del calor, sino por la preocupación que traían a mí mis guardianes.
Karla
se sentía con la necesidad de vigilarme las 24 horas del día y por tanto, y sin
mi autorización, se vino a vivir conmigo. A veces me reclamaba por mis actos en
la ciudad del sur, me decía que fui yo quien la había besado y enamorado. Lo
que era cierto, pero como lo decía era como si supiera que use una pócima de
amor.
Pero
eso no era todo, como Anna no confiaba en Karla y pensaba que ella era un
peligro para mi, también se traslado a vivir conmigo. Mi casa no es muy grande, pero tiene tres habitaciones y tuve que cederles una habitación a cada una,
aunque Karla pretendía dormir conmigo en un principio.
A muchos
les alegraría vivir con dos jóvenes mujeres, pero considerando que una pierde
poco a poco la razón y la otra guarda un resentimiento hacia la primera, los
días pasan muy ruidosos.
Pero
todas estas cosas me distraían de lo realmente importante, debía averiguar más
sobre mis sueños, descubrir si Karla es la persona de mis sueños y en un caso
algo más aparte encontrar a Daniela y ver si ella me puede explicar algo más.
Pero, ¿cómo encontrarla? No tengo ni un indicio de donde podría estar, podría
ser otra niña cristal que se encontró con mi sueño, no lo sabía. Además todo
esto me mantenía inseguro y distraído en mi trabajo, varias veces entregue
información incompleta o confusa al Rey, no hacia mi trabajo de filtrar lo útil
de lo inútil y solían reclamármelo. Fue en una de esas oportunidades que llego
a mi información importante.
Había
entregado un informe de una nueva droga que habían creado en conjunto un
alquimista y un hechicero, era una especie de pócima que te mantenía consiente
aún mientras dormías. Ciertamente no recordaba nada de eso lo debí haber
obviado en mi estrés producido por mis guardianas, pero me recalcaron que el
informe estaba incompleto y que no estaban los efectos contraproducentes, ni un
estudio profundo y por tanto me lo regresaron y pidieron que completara el
informe antes de entregarlo nuevamente. Para mí fue una luz al final del túnel,
sí esta funcionaba como yo quería, podría tomar conciencia de mis sueños,
participar de este como quisiera y buscar a Daniela.
Debía ocultar esta información de Karla, Anna
no haría mayor caso a que revise esa información, pero conociendo a Karla, ella
sospecharía algo y haría lo mismo que hizo con Anaís.
Cuando recibí el informe, solo dije que haría
que las Torres la revisaran, le di a Karla la misión de vigilar lo que hacía
Anna, claro que esto era solo para hacerla perder el tiempo, de antemano le
pedí a Anna que ese día hiciese cosas sospechosas como hablar con Torres de
otros Obispos y visitar a la Reina. Todo con tal que Karla piense en una
conspiración y como fue una orden mía su interés seria más grande.
Entonces visite a las Torres que produjeron tal
pócima, el alquimista era Pablo, un hombre de unos 25 años, y la hechicera era
Gabriela al parecer de la misma edad. Ellos me explicaron que la pócima en
teoría podría ser usada para lo que pretendía, pero con lo poco que la habían
probado ellos los efectos negativos eran muchos. Me explicaron que la carga
mental de estar realmente consiente por un tiempo mayor a unos minutos producía
disociación de la realidad al momento de retomar el estado normal por un
periodo de tiempo indeterminado, en palabras simples, alucinaría, sin contar el
hecho de los dolores físicos como cefaleas que producen en una primera
instancia el solo beberla. Sí ese era el riesgo, estaba dispuesto a tomarlo.
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