miércoles, 13 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo XII: Periculo"


Mis días de tranquilidad habían desaparecido por completo, mis guardianes me los habían arrebatado. Y con esto comenzaron varias complicaciones en mi trabajo.

El verano se acercaba y las temperaturas aumentaban notablemente, las noches eran cálidas y me costaba conciliar el sueño cada noche, pero no siempre por causa del calor, sino por la preocupación que traían a mí mis guardianes.

Karla se sentía con la necesidad de vigilarme las 24 horas del día y por tanto, y sin mi autorización, se vino a vivir conmigo. A veces me reclamaba por mis actos en la ciudad del sur, me decía que fui yo quien la había besado y enamorado. Lo que era cierto, pero como lo decía era como si supiera que use una pócima de amor.

Pero eso no era todo, como Anna no confiaba en Karla y pensaba que ella era un peligro para mi, también se traslado a vivir conmigo. Mi casa no es muy grande, pero tiene tres habitaciones y tuve que cederles una habitación a cada una, aunque Karla pretendía dormir conmigo en un principio.

A muchos les alegraría vivir con dos jóvenes mujeres, pero considerando que una pierde poco a poco la razón y la otra guarda un resentimiento hacia la primera, los días pasan muy ruidosos.

Pero todas estas cosas me distraían de lo realmente importante, debía averiguar más sobre mis sueños, descubrir si Karla es la persona de mis sueños y en un caso algo más aparte encontrar a Daniela y ver si ella me puede explicar algo más. Pero, ¿cómo encontrarla? No tengo ni un indicio de donde podría estar, podría ser otra niña cristal que se encontró con mi sueño, no lo sabía. Además todo esto me mantenía inseguro y distraído en mi trabajo, varias veces entregue información incompleta o confusa al Rey, no hacia mi trabajo de filtrar lo útil de lo inútil y solían reclamármelo. Fue en una de esas oportunidades que llego a mi información importante.

Había entregado un informe de una nueva droga que habían creado en conjunto un alquimista y un hechicero, era una especie de pócima que te mantenía consiente aún mientras dormías. Ciertamente no recordaba nada de eso lo debí haber obviado en mi estrés producido por mis guardianas, pero me recalcaron que el informe estaba incompleto y que no estaban los efectos contraproducentes, ni un estudio profundo y por tanto me lo regresaron y pidieron que completara el informe antes de entregarlo nuevamente. Para mí fue una luz al final del túnel, sí esta funcionaba como yo quería, podría tomar conciencia de mis sueños, participar de este como quisiera y buscar a Daniela.

Debía ocultar esta información de Karla, Anna no haría mayor caso a que revise esa información, pero conociendo a Karla, ella sospecharía algo y haría lo mismo que hizo con Anaís.

Cuando recibí el informe, solo dije que haría que las Torres la revisaran, le di a Karla la misión de vigilar lo que hacía Anna, claro que esto era solo para hacerla perder el tiempo, de antemano le pedí a Anna que ese día hiciese cosas sospechosas como hablar con Torres de otros Obispos y visitar a la Reina. Todo con tal que Karla piense en una conspiración y como fue una orden mía su interés seria más grande.

Entonces visite a las Torres que produjeron tal pócima, el alquimista era Pablo, un hombre de unos 25 años, y la hechicera era Gabriela al parecer de la misma edad. Ellos me explicaron que la pócima en teoría podría ser usada para lo que pretendía, pero con lo poco que la habían probado ellos los efectos negativos eran muchos. Me explicaron que la carga mental de estar realmente consiente por un tiempo mayor a unos minutos producía disociación de la realidad al momento de retomar el estado normal por un periodo de tiempo indeterminado, en palabras simples, alucinaría, sin contar el hecho de los dolores físicos como cefaleas que producen en una primera instancia el solo beberla. Sí ese era el riesgo, estaba dispuesto a tomarlo.

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