lunes, 11 de febrero de 2013

Sueño "Capítulo X: Milici"


Una semana había pasado desde el viaje a la ciudad del sur, el Rey quedo conforme con nuestra misión y por tanto adquirí una mayor reputación frente a él. La Reina también estaba conforme y me premio con un guardia personal, un Caballero, este me serviría directamente a mí pasando por alto incluso las ordenes del Rey. Solo unos pocos Obispos tenían este privilegio, entre ellos Karla, me dijo la Reina. Me pregunto porque nunca lo veo con ella.

Mi guardia personal, Anna. Si, para mi sorpresa una mujer. Se veía completamente normal, era un poco más pequeña que yo y de figura estilizada, era de una belleza que no resaltaba mucho, con esto no digo que fuese fea, tenía el cabello largo y castaño, cara delgada con ojos cafés, tal vez lo que más resaltaba de ella era un lunar bajo la parte izquierda de su labio. Su actitud dejaba mucho que desear, era poco femenina y muy grosera, no se molestaba en actuar diferente frente a mí, lo que en parte llegue a apreciar de ella.

¿Y Karla?, se preguntaran, bueno hice esta pequeña introducción de un nuevo personaje de la historia porque tomara relevancia en la siguiente parte de la historia y no quería complicar las cosas explicando entre medio y confundiéndolos.

Después del beso, Karla comenzó a actuar muy cariñosa conmigo, incluso volvimos juntos a nuestra ciudad, ya no tenía miedo de mostrar su rostro frente a mí. Llegamos a nuestra ciudad aproximadamente a las 3:00 a.m. y ella me invito a pasar la noche en su casa que se encontraba cerca. No me negué, pero no acepte dormir en la misma habitación que ella.

Esa noche no dormí, en mi mente le daba vueltas a lo que había hecho. No era ella a quien buscaba, pero ¿cómo podía ser?, ¿cómo podía existir alguien casi exactamente igual a la persona de mis sueños? Le había dado una pócima de amor, a una persona a la cual no amaba, la había condenado de por vida a seguirme.

La noche siguiente fuimos juntos a la secta. Ella iba tomada de mi brazo todo el camino, le pedí que dentro de la secta no nos relacionáramos mucho, que al Rey no le gustaría nuestra nueva relación. Ella lo comprendió perfectamente y me dijo que no me preocupara que dentro actuaria como siempre, parece que la pócima no hacía perder la cabeza del todo.

Se me presento mi escolta, ella debía obedecerme las 24 horas del día, claro no iba hacerme vigilar todo el día y tal parecía que ella tampoco estaba dispuesta a hacerlo.

Le di libre albedrío  que ella determinara hasta donde debía protegerme y/o seguirme. Ella quedo conforme con mi primera “orden”, lo único que le pedí fue que me contara un poco de cómo llego a ser un Caballero. Me contó que ella había vivido mucho tiempo en un orfanato y que la Reina la sacó y llevo a su hogar, por eso se convirtió en un Caballero, para protegerla. Me contó que por petición de ella se convirtió en mi escolta, también dijo que la Reina había tomado una particular simpatía hacia mí, por eso la eligió entre todos los Caballeros.

Le mostré las cosas que hacia dentro de la secta, ella se sorprendió al ver que todos los bajo mi mando actuaban de manera cordial conmigo. Le explique que tenía una relación de “amistad” con todos, así trabajarían menos presionados y mejor.
Fue en una reunión de Obispos a la que ella decidió acompañarme que noto que algo raro pasaba entre Karla y yo, Anna me dijo que no confiaba en ella, que por su cercanía con el Rey pasaba muchas cosas por alto al momento de hacer su trabajo. No entendía muy bien, su trabajo era el mismo que el mío ¿qué tantas cosas podría pasar por alto?

Luego me entere por la Reina que Karla había renunciado a su puesto de Obispo y vuelto a ser un Caballero, por lo que el Rey estaba un tanto arisco con todos los demás Obispos. Yo me quede sorprendido, ella no había mencionado nada, además le pedí que actuara con normalidad y esto rompía un poco con lo que me había dicho. Aunque la verdadera razón la estaba por conocer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario