Detuve
a Karla en uno de los pasillos -¿qué hiciste?- le pregunte. Ella dulcemente
sonrió y dijo -seré un Caballero, tu Caballero, podremos estar siempre juntos y
ni el Rey podrá oponerse-. Me estaba inquietando un poco, parecía que cada vez
perdía más el control de su mente y la obsesión por mi se acrecentaba.
Fui
a hablar con Anaís, le pregunte si existía una forma de contrarrestar la
pócima, ella dijo que no lo sabía, pero que conocía pócimas de desamor. Tal vez
funcionen pensé, volverla a la normalidad era mi prioridad ahora.
Hable
con Anna y le dije que la delegaba del cargo de guardián, que volviera a
proteger a la Reina. Ella se negó diciendo -no dejare que esa desequilibrada
sea tu Caballero, además fue una orden de mi Reina que yo fuera tu escolta,
para mí esa orden es absoluta-. ¿Qué podría hacer? ahora Anna no dejaría de ser
mi guardia, me preocupaba como se lo tomaría Karla.
El
Rey me llamo, Anna me acompaño. Cuando llegue estaba Karla a su lado. -Karla me
ha solicitado ser tu escolta, ¿cuál es la relación entre ambos?-. Karla hablo
-con todo el respeto, nuestra relación no le concierne, yo solo quiero volver a
ser un caballero y el puesto de escolta me parece mejor que el de reclutador-.
Entonces Anna dio un paso al frente y dijo -tendrá que ser el de otro Obispo,
ya que yo soy su escolta-. El Rey miraba en dirección a mi -veo que eres muy
popular-, dijo -¿cuál es tu opinión de todo esto?- me pregunto. Yo no sabía que
decir, Karla parecía un poco inestable, sentí miedo de lo que sería capaz de
hacer si no la elegía, -yo también quiero que Karla sea mi escolta-, dije. Anna
se retiro de la habitación y nos dejo solo con el Rey.
-Voy
a aceptar que seas su nuevo Caballero, solo por los años de buen servicio que
has proporcionado al grupo, pero quiero que conserves como un segundo Caballero
a Anna- dijo el Rey.
¿Tener
dos guardianes?, a Karla no le hizo mucha gracia, pero no tenía más opción que
aceptarlo. Y así me convertí en el primer Obispo con dos Caballeros a cargo.
Cuando
salimos de la sala principal, Anna nos esperaba fuera -¿supongo que sabes lo
que paso adentro?- le pregunte. -Lo sé y me alegra saber que el Rey no te
dejara solo con esta desequilibrada- dijo Anna con mirada fría hacia Karla.
Esta sólo la ignoro, me tomaba del brazo y sonreía como una niña.
Les
pedí a ambas que me dejaran solo, debía recolectar la información que sería
entregada al Rey. Aunque era la verdad, esta era solo una forma de separarme de
ellas por un momento y pensar en lo que debía hacer. Antes que nada debía ver
si Anaís había conseguido esas pócimas de desamor.
Al
llegar a su cuarto, vi a Karla dentro que venía de salida, ella solo me sonrió
y siguió su camino. Le pregunte a Anaís porque había venido, pero me dijo que
no podía decirme, se lo exigí como su superior, pero aun así dijo que no podía
decirme. Eso solo significaba una cosa, el Rey o la Reina fue quien se lo
pidió. También la relevaron de mi cargo, ahora respondía a Camila, lo que me
alegro en parte ya que confiaba en que ella no la maltrataría ni abusaría de
ella. Pero así no podría darme las pociones de desamor que le había pedido.
Trate
de conseguir información de mis otras Torres pero no compartían mucho con Anaís
y menos su información. No tenía muchas alternativas, no podía simplemente
pedirle a Camila parte de la información que recolectaría de Anaís sin el
permiso del Rey. Pero ¿Por qué hacia todo esto el Rey?, ¿habrá sido Karla quien
se lo sugirió?, bueno eso era casi obvio. Karla me tenia acorralado, estaba
jugando su juego y no podía escapar, solo me quedaba esperar su siguiente paso
y ver lo que podría hacer.
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