lunes, 24 de marzo de 2014

Despertar "Capítulo IX: Modus"

Después de aquel pequeño cuestionamiento al que me hizo enfrentarme Marcos, y con la aseveración de que ambas se salvarían, él me cito en una sala del hospital -debemos apresurarnos, desde luego sabes que mientras más tiempo permanezcan en aquel plano más difícil será que vuelvan a este, pero Daniela se encuentra en el límite de lo que puede permanecer una persona viva en aquel plano-.

Claro está que conozco todos los riesgos que se corren, pero como solucionar el problema de despertar a Daniela, esa es la duda que necesito que responda Marcos.

-¿Cómo podremos salvar a Daniela en este estado tan crítico?- le pregunte. -Tendrás que poner mucho de tu parte, incluso podría necesitar tu sacrificio para recuperar a ambas, antes te pregunte a quien preferirías salvar, y la comparaste con tus sentidos, tu vista y tu oído, pero ¿sacrificarías tu alma por ellas?- me dijo Marcos. -Creo que lo dije de una manera muy superficial al compararlas con mis sentidos, estos últimos años he conocido a personas muy importantes, personas que he amado y odiado en poco tiempo y vuelto a amar, personas que he respetado y aun cuando se mostraron vulnerables no perdí el respeto. Sacrificar mi alma, creo que es un pequeño precio a pagar por recuperar a dos de las personas más importantes para mí- le dije y cuando el intento hablar continué -pero no lo malentiendas no seré un sacrificio, hay personas que no me lo perdonarían, así que dejándolo muy claro, el día de mañana será el día en que Karla, Daniela, Henrietta, Anna y yo celebraremos este día como el día en que todos pudimos estar juntos y felices- termine de decir con un doctor Marcos un poco extrañado pero al parecer bastante conforme con mis palabras.

-La forma de despertar a Daniela es muy simple- me dijo el doctor Marcos -una frase. Una frase fue la que se repetía constantemente en su cabeza y esta fue la que le ocasionó aquella gran conmoción que la llevo a este estado. Solo hay que repetirle aquella frase al oído y despertara, siempre que ella quiera hacerlo-.

Parecía algo sencillo, pero no podía simplemente acercarme a la familia de Daniela y hacerme de aquella frase. El doctor Marcos dijo que podría hacerme pasar por un estudiante para así poder relacionarme con la familia, pero ¿que debía decirle para que me dijeran aquella frase? Supongo que ahora es cuando mis dones de mentiroso son útiles.

Así que eso hice, con la ayuda del doctor Marcos suplante a un estudiante en práctica, usando un nombre común y significativo para mí, José. Me acerque a la familia de Daniela con la escusa de que ayudaba al doctor Marcos con un tratamiento experimental. Acercarme a la familia sería parte del método, así no habría sospechas de mis preguntas.

El método que usaríamos era de estimulación a través de los sentidos, usaríamos la manipulación del ambiente para así traer recuerdos a su mente; sonidos, aromas y recuerdos físicos. Al acercarme a su madre en un principio, no entendía de qué manera podría ayudar este tipo de estimulación. Le explique acerca de los beneficios que podría traer este tipo de estimulación, acerca de la comodidad que sienta la persona que podría resultar en actos naturales del cuerpo, como recrear el ambiente de una mañana común para ella, así facilitar a su cerebro el acto de despertar.

Desde luego esto no era más que parte de mi mentira, solo necesitaba conseguir que su madre apoyara y confiara en mi idea y le diría que repita las palabras exactas que llevaron a Daniela al coma. Para mi fortuna, el día estaba muy avanzado para intentar la táctica de recrear una “mañana normal”. Y luego de convencerla de las posibilidades del método accedió a repetir las palabras exactas a oídos de Daniela y sin mí en el cuarto.

Obviamente accedí, me retire del cuarto. Afuera estaba el doctor Marcos -has conseguido tu cometido bastante rápido tienes una gran capacidad de convencimiento- me dijo. -Supongo que cuando hay una buena razón, la mentira no siempre es mala- dije con una sonrisa forzada. Inmediatamente luego de mis palabras escuchamos a la madre de Daniela que nos llamaba. - Doctor, ha reaccionado por un segundo- gritaba.

Pero aún no estaba despierta, el doctor Marcos le pidió a la madre que saliera para examinar a Daniela. Reviso la respuesta de sus retinas y otros estímulos. -Es como dice, su cuerpo reacciona- dijo el doctor Marcos. -Entonces, ¿está bien?- pregunte. El doctor bajo su cabeza -No, ahora es su mente la que debemos rescatar-.

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