El bosque había quedado atrás, caminaba con
Henrietta con rumbo desconocido, hasta que por fin se detuvo, al mirar a mí
alrededor vi un paisaje nuevo, estábamos en un puente y al oeste se veía una
cascada.
Henrietta volteó y me miro a los ojos, su
mirada acusadora me hizo sentir mal -¿cuál es tu problema ahora?- me dijo. -No
sé a qué te refieres- le dije evitando su mirada. Ella se acerco rápidamente
poniéndose en mi campo de visión y me dijo -¿cuál es el objeto de ensuciar tu
mundo astral?, solo conseguirás atraer a malos seres-. La detuve y hable yo
-eso no me importa ahora, ¿qué pretendías tú visitando a Karla en sueños?, y
más aún ¿por qué estabas con Daniela también?-. Ella levanto su mano y hablo -espera un momento, es verdad que me he presentado frente a Karla, pero no he
llevado a Daniela conmigo, incluso hace un tiempo perdí contacto con ella-.
Me parecía raro que Daniela desapareciera de la
vigilancia de Henrietta. Mi molestia por lo de Karla había desaparecido. -¿Qué
quieres decir con que perdiste contacto con ella?-. -Lo que escuchas, ella a
desapareció hace una semana de mi vigilancia. He buscado por ella, pero ninguno
de mis contactos la ha ubicado-.
La desaparición de Daniela era lo más
importante ahora, así que converse con Henrietta largo tiempo acerca de la
última vez que vimos a Daniela y si había algún indicio de su desaparición.
No concluimos nada y fue en el momento en que
me estaba desesperando, que sentí un gran dolor en el pecho. Ese dolor volvió
mi vista borrosa, la imagen de la cascada desaparecía y había una luz amarilla
que proyectaba una infinidad de sombras, parpadeaba seguidamente pero en un
momento que cerré mis ojos por un par de segundos, y luego al abrirlos, el
paisaje había cambiado. Ya no estaba en un lugar de mis sueños, había vuelto al
mundo real.
Las miradas acusadoras estaban una vez más
sobre mí, pero ahora no era solo una, sino todo un conglomerado de seguidores
del grupo incluyendo a Anna que me sujetaba.
No podía ponerme de pie, tenía las piernas
entumecidas. Anna me gritaba, su aguda voz retumbaba en mi cabeza, ya un poco
más consiente le pedí que se detuviera.
-¿Qué pasó, por qué estas en este deplorable
estado?- me dijo. Me levante apoyado en ella -muchas cosas han pasado- le dije,
mire alrededor buscando a Karla -¿y Karla, dónde está?-. -Estaba aquí hace unos
segundos- dijo buscándola con la vista.
Ya de pie y totalmente consciente, mire a todos
los que me observaban, habían muchos peones y un par de Torres y Caballeros.
Les grite -vayan a hacer algo, nadie más que Anna se puede quedar en esta
sala-. Todos salieron rápidamente menos Anna obviamente. -Me recuerdas los
primeros días del Rey, ¿qué consumiste?- me dijo. -Algún derivado del opio por
lo que me dijeron- le respondí, sí la había dejado conmigo no era para
ocultarle las cosas -hay que encontrar a Karla-. -No te preocupes antes de que espantaras
a todo el mundo, le dije a un Caballero que le buscara-. -Gracias- le dije
-aunque pensándolo detenidamente creo que se fue a nuestra casa, si vamos allá
la encontraremos-.
Disponía a marcharme cuando Anna me detuvo
-creo que antes deberías hacerle una visita al antiguo Rey, él sospechaba que
algo así podría pasar y me dijo que cuando ocurriera fueras a visitarlo-.
Ciertamente necesitaba consejo y por lo que menciono Anna el Rey también había
tenido problemas y recurrido a las drogas. -Está bien- le dije, -iré a visitar
al Rey antes de encontrarme con Karla-.
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