Entre las nombradas conexiones, la que mayor
impresión me causo fue Gabriel. Él es un hombre de casi 50 años, con un estatus
social y económico muy alto, y con una forma de pensar que me sorprendió.
Participó hace cinco años en la secta, donde conoció a la que ahora es su
esposa, pidieron el permiso del Rey para retirarse a cambio de realizar los
trabajos sucios para él. La mujer de Gabriel es Catalina, como dije también
participo de la secta como Torre.
Cuando fui a visitarlos me recibieron de la manera
más cordial, de antemano sabían a lo que venía, solo a comprobar sí ellos acudirían
en mi ayuda al necesitarlos. Gabriel simplemente me invito a pasar y me dirigió
a la sala principal, donde se encontraba, en una pequeña mesa, un tablero de
ajedrez y un vaso de whisky. Esto me traía recuerdos de mi primer encuentro con
el Rey. Era claro que me iba a probar, pero ahora no tenía motivo para perder,
esta vez jugaría en serio.
-Bueno mi nombre ya lo sabes, y mi
participación en la secta también, sabes
lo que podría hacer por ti, pero yo no sé mucho de ti, solo lo que el Rey me ha
contado- él se sentó frente a mí -este será mi juicio, uno similar al del Rey,
si quieres que te ayude, deberás vencerme-. Estaba listo para el juego, debía
ganar si quería los privilegios de este contacto.
Lo que sucedió me dejó en ridículo, no habían pasado
veinte jugadas y ya había perdido los dos alfiles, un caballo, una torre y mi
reina, su forma de jugar era arriesgada, pero claramente era efectiva. Cinco
jugadas más tarde me vi obligado a rendirme, este juego ya lo había perdido.
-Bueno bueno, fue un gran juego, pero con este nivel no mereces mi ayuda,
vuelve cuando quieras, cuando me derrotes tendrás mi ayuda-.
No tuve más opción que irme derrotado, y no ganar
este contacto. Pero antes que me marchara, se acerco a mí, su mujer, Catalina y
dijo -una partida de ajedrez es similar a como tú debes manejar el grupo,
cuando entiendas esto podrás derrotar a mi marido-. En ese momento no entendí
claramente lo que decía, aunque era bastante lógico pensar que se refería a que
si aprendía a organizar el grupo sin problemas internos podría ganar. Pero no
entiendo como eso me haría mejor jugador de ajedrez.
Los otros contactos también me pusieron pruebas,
pero más sencillas o al menos así me lo parecieron. Además de Gabriel eran seis
contactos; Gustavo y Francisco que eran ingenieros; Pablo y León que eran
fiscales; y Luis que era un doctor cirujano. Todos ellos decidieron seguir
ayudando al grupo ahora bajo mi mando. Con el único que no pude comunicarme
directamente fue con Marcos, un Psiquiatra que no se encontraba en la ciudad,
por un congreso de su especialidad.
Al principio no le di mucha importancia al no poder
comunicarme con él, ya que me había dejado más preocupado el no conseguir el
apoyo de Gabriel. Sabía que sus influencias serian importantes en el momento
que Gonzalo, Ignacio y Ricardo intentaran traicionarme.
Pero tengo curiosidad por
el doctor Marcos, algo de él me dice que podría ayudarme con lo de Daniela, no
sé exactamente como, pero es la sensación que me da. Por lo que quiero
conocerlo lo más pronto posible, cosa que será a más tardar en una semana.
Nunca espere que aquella semana fuera tan larga.
No hay comentarios:
Publicar un comentario