Los
círculos que rodeaban a Henrietta eran de diferentes tamaños y con intrincados
diseños dentro de cada uno. En total eran siete círculos; uno central y seis
que lo rodeaban en dirección norte, noreste, sureste, sur, suroeste y noroeste.
José
me pidió permanecer en silencio todo el tiempo que Henrietta se preparaba.
Estaba de rodillas mirando a la luna llena que se encontraba directamente sobre
ella iluminándola, su vestido blanco resplandecía con los rayos de la luna y su
cabello rizado mostraba un opaco brillo dorado.
Henrietta
murmuraba algo cuando una pequeña brisa, que no pude identificar de donde
provenía, agito su cabello y su vestido. El sutil movimiento de su ropa, me
hizo creer por un segundo que era ella misma la que se separaba del suelo. Apenas
la corriente de viento desapareció, ella se desplomo muy lentamente.
Me
acerque rápidamente y la recogí entre mis brazos -¡¿qué fue todo eso, qué le
pasó a Henrietta?!- le gritaba mientras él borraba los círculos pasando la
suela de su zapato sobre ellos. -No te alteres tanto, ella sabe lo que hace,
solo entro en trance- me dijo sin detener su faena. -¿Trance, ella entro en
coma también?- se podría decir que sí, pero tú debes saber bien la diferencia-
me respondió José.
Y
lo sabía, el trance en muchos casos es inducido voluntariamente con un objetivo
claro y que no perjudica el estado físico de la persona, es casi como tomar
conciencia de tu mente fuera de tu cuerpo, que no es lo mismo que el concepto
de desdoblarse exactamente. En palabras simples, es desligarse del cuerpo y la
mente, y llegar a un plano espiritual donde las sensaciones son diferentes y
casi divinas.
Pero
¿por qué ella había entrado en ese estado para buscar ayuda, y de qué
exactamente?
-¿Con
quién se intenta comunicar Henrietta?- le pregunte a José dejándola recostada
en la banca en la cual estaba sentada anteriormente. -Como sabrás, Henrietta es
una niña cristal, o al menos ese es el concepto que utilizamos en esta época.
Pero una palabra más precisa y antigua sería pitonisa- dijo José acercándose a
mi luego de haber terminado de borrar todos los círculos.
-¿Entonces
ella puede comunicarse con Dios?- pregunte un tanto inseguro de mis palabras.
José se acercó a Henrietta y acaricio su cabeza -eso sólo lo sabe ella.
Realmente no tengo la menor idea si existe un Dios o muchos dioses y si es el
de alguna religión conocida, simplemente ella entra en ese trance y consigue
respuestas de algo superior a nosotros. Nunca me he atrevido a preguntar qué ve
o siente en ese plano espiritual, solo sé que su ayuda ha hecho que se salven o
terminen muchas vidas- se sentó a un lado de Henrietta y volvió a hablar
-¿cuántos años crees que tiene ella?-. -No lo sé, tal vez diez años- respondí
rápidamente sin pensar mucho la respuesta, solamente para que él continuara
hablando. -Tiene ocho años, los cumplió hace un par de semanas, ¿pero sabes
desde hace cuanto ella puede comunicarse con el plano astral y cómo lo
descubrió?, quien provocó el despertar de su capacidad fui yo-.
Eso
dejaba en claro que ellos se conocían con anterioridad, pero dejaba otras
dudas, como ¿de qué trataba su despertar o a qué edad fue tal acontecimiento?
Aunque no sería problema el preguntar en estas circunstancias, la pregunta que
hice yo fue muy diferente -¿cómo se conocieron y donde?- dije de manera
inconsciente. -Nos conocimos por mis estudios, cuando ella tenía cuatro años-
me respondió muy rápidamente. -Si no me equivoco tus estudios son de antropología, ¿estudiabas
el ambiente cultural de los niños cristal e índigos?-. El sonrió y
dijo -No exactamente como dije antes yo fui quien despertó su capacidad, pero
no tenía esa intención, yo estaba estudiando el Síndrome de Asperger-.
Ese
síndrome, es normalmente asociado a los niños cristal por un mal diagnostico,
es algo parecido al autismo.
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