Se acercaba el solsticio de invierno y con esto
mi cumpleaños, el día perfecto para causar una mala imagen a mi novia y hacer
que ella terminase conmigo.
La fui a visitar como de costumbre, me recibió
muy feliz, todo transcurrió bien, esperaba un pequeño descuido de ella para
poner en práctica mi plan. Era bastante simple, le pediría algo que ella no
podría cumplir y así me iría de su casa fingiendo molestia, luego rogaría por
volver y así se vería como que ella era quien no quisiese estar conmigo y no
yo. Por tanto Andrés no podría reprocharme el querer ver a su conocida, aunque tendría
que esperar unos días de todas formas, para levantar menos sospechas. Mi amigo
no era tonto y aún así sospecharía, eso era claro, pero si lograba hacerlo todo
como pensaba no quedaría duda de que no sería mi culpa el rompimiento.
Todo transcurrió como lo esperaba, no diré que
fue lo tan terrible que le pedí, pero como esperaba no accedió o al menos no la
deje, rápidamente me hice el ofendido y me fui de su casa. A los pocos días
Andrés me contacto, me recriminaba lo que había hecho, pero le dije que se
equivocaba, que yo quería volver con ella y le pedí ayuda.
El siguiente paso era arruinar cualquier
sentimiento de ella hacia mí. Algo que ella me ayudo bastante ya que en su
despecho se relaciono con otro hombre, claramente eso me facilito convencer a
Andrés de que ella ya no me quería. Con lo que hizo ella mi plan se acelero,
solo tuve que reprocharle lo que hizo apelando a mis sentimientos y pude
conseguir el odio que tanto anhelaba.
Pasaron unos días, Katty ya era cosa del
pasado, pero Andrés seguía reacio a hablarme de la chica, no me dijo ni su
nombre. Pero no me iba a rendir tenía que conocerla e iba a llegar a las
últimas instancias por encontrarme con ella. Tendría que engañarlo, lo
emborracharía y haría que me contase todo de ella. Por suerte no era tarea
difícil y gracias a nuestra nueva costumbre él estaba adquiriendo gusto por la
bebida. Cuando ya estaba borracho me conto algo que me costó creer al principio,
algo que torno lo que pensaba de él en 180 grados.
Karla, era el nombre de la chica y el lugar del
que la conocía era lo extraño, entre copas me confesó que la conocía de lo que
describió como una secta. De jóvenes jugábamos con lo oculto, pero nunca pensé
que él llegaría a formar parte de una secta. Entrar era sencillo solo se debía
conocer la clave y dirigirse al “Rey” para ser aceptado. La clave me la
confesó, “Sofía”, ahora solo debía ser aprobado por el Rey.
Tal parece que tenían una “jerarquía” inspirada
en el ajedrez. Existía el Rey, que era el que daba las órdenes y la Reina quien
las ponía en marcha; los Obispos, que aconsejaban al Rey; los Caballeros, que
defendían al Rey y reclutaban nuevos peones; las Torres que manejaban la nueva
información que llegaría al Rey; y los peones que conseguían la información por
ordenes de las Torres.
me encanta la historia.... estoy como loca esperando lo que sigue XDD ponte las pilas que estoy metida haha
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