lunes, 21 de enero de 2013

Sueño "Capítulo II: Congrediendum"


Al quinto día me visito mi novia, Katty (no me parecía relevante mencionar que tenía una, aunque mis prioridades cambiaron desde ese sueño), le extrañaba el no haberme visto. Estaba tan obsesionado con la chica de mi sueño que había ignorado mi alrededor, cuando la vi recupere la cordura, estaba viviendo por un sueño, solo estaba alimentando una fantasía. Le mentí a mi novia le dije que estuve enfermo esos días y que aún me sentía un poco mal, ella no dudo de mí y tampoco me costó mucho mentirle, lo hacía con normalidad, en realidad nuestra relación se basaba en mentiras de ambos lados, yo alimentaba su ego y ella el mío, no era una relación de verdadero amor. Tal vez por eso me ilusione tanto con aquella chica de mi sueño.

El tiempo pasó, un mes para ser preciso, y ese sueño jamás se repitió. La relación con mi novia avanzo, al menos desde su perspectiva. Me declaro que estaba realmente enamorada y que quería que nuestra relación fuera sincera, yo le pedí un poco de tiempo para aclarar mi mente, la chica de mi sueño aún rondaba mi cabeza, aunque yo no le dije la razón, ella lo acepto, aunque nuestra relación siguió como siempre.

Recuerdo que el siguiente mes transcurrió con tranquilidad para mí, ya casi había olvidado a esa chica, y me disponía a salir a beber con un par de amigos, Andrés y Alejandro. Todo marcho con normalidad un par de cervezas y un Manhattan para terminar. Andrés, que era el que menos acostumbrado estaba a beber, termino por emborracharse así que Alejandro lo llevo a casa y yo me fui a caminar por el centro de la ciudad. Eran pasadas las 6 de la tarde cuando la vi entre la multitud, ese cabello rojo era inconfundible, era ella, tenía que ser ella. Corrí dispersando a la gente para alcanzarla, pero la multitud era muy grande y la perdí de vista. Pero eso no me importo, lo importante es que la vi, era real y tenía que encontrarla. No me daba cuenta en ese momento, pero fue el comienzo de mi obsesión.

Comencé yendo todos los días al mismo lugar a la misma hora tal vez era su recorrido diario a su hogar. Pero no dio frutos. Fui donde un artista callejero para que hiciera un retrato con mi descripción, resulto bastante bien por lo demás, la mantenía en secreto en el cajón de mi velador y la veía cada noche antes de dormir esperando encontrarla en mis sueños.

Así  otro mes, buscando infructuosamente por todos los medios, llegue al punto de pasearme por esas calles preguntando si alguien la conocía pero nada. Claro todo esto lo hacía a espaldas de mi novia. Recuerdo que fue exactamente cuando comenzaba el otoño, el clima era de mi agrado, nublado con baja temperatura, cuando, como era habitual, fui a visitar a mi novia. Pero mi desesperación era muy obvia en ese momento. Ella de inmediato lo noto y me pregunto el porqué de mi lejanía. No sabía que decirle así que le dije que estaba confundido que necesitaba retirarme. Cuando me fui llame a Andrés para que fuera a mi casa y bebiéramos algo (eso se había convertido en una costumbre cuando no podía soportar la realidad).

Llegue a mi casa y en la puerta esperaba Andrés con una botella de whisky en las manos. Pasamos y bebimos toda la noche, fue tal la borrachera, que no pude evitar contarle mi situación, él que también era amigo de Katty me dijo un poco molesto que como podía arriesgar perderla por alguien a quien solo le había visto la espalda. Comencé a pensar nuevamente si lo que hacía estaba bien. Hablamos por unos minutos y concluimos que debía olvidarla y destruir todo lo relacionado con ella, fue entonces cuando el destino me apoyo. Al sacar el dibujo se lo di a él para que lo quemara y al verlo quedo perplejo. Me preguntó si el dibujo era una copia fiel de la persona en cuestión, sin dudarlo le dije que sí. Entonces se sentó y calló por unos segundos. Le pregunte qué sucedía y él me dijo que conocía a esa persona. No cabía en mi de la alegría, desesperado le pregunte de donde la conocía y como encontrarla, pero él no respondió mis preguntas, me dijo que eso no cambiaba nada que yo aún tenía novia, que no podía simplemente hablar con esa persona y decirle te vi en mis sueños y me enamore de ti. Lo pensé bien y tenía razón. Mi razón aun estaba presente y no dejaría que hiciera algo tan poco cuerdo como llegar frente a ella y decirle te vi en mis sueños, ni en mis peores intentos de conquista había dicho algo así.

No sabía qué hacer, la había encontrado y podía contactarla pero aun así no era suficiente. ¿Cómo podría hacer para que Andrés me dijera como conocerla?, pero primero tendría que terminar con mi novia.

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