Al quinto día me visito mi novia, Katty (no me
parecía relevante mencionar que tenía una, aunque mis prioridades cambiaron
desde ese sueño), le extrañaba el no haberme visto. Estaba tan obsesionado con
la chica de mi sueño que había ignorado mi alrededor, cuando la vi recupere la
cordura, estaba viviendo por un sueño, solo estaba alimentando una fantasía. Le
mentí a mi novia le dije que estuve enfermo esos días y que aún me sentía un
poco mal, ella no dudo de mí y tampoco me costó mucho mentirle, lo hacía con
normalidad, en realidad nuestra relación se basaba en mentiras de ambos lados,
yo alimentaba su ego y ella el mío, no era una relación de verdadero amor. Tal
vez por eso me ilusione tanto con aquella chica de mi sueño.
El tiempo pasó, un mes para ser preciso, y ese
sueño jamás se repitió. La relación con mi novia avanzo, al menos desde su
perspectiva. Me declaro que estaba realmente enamorada y que quería que nuestra
relación fuera sincera, yo le pedí un poco de tiempo para aclarar mi mente, la
chica de mi sueño aún rondaba mi cabeza, aunque yo no le dije la razón, ella lo
acepto, aunque nuestra relación siguió como siempre.
Recuerdo que el siguiente mes transcurrió con
tranquilidad para mí, ya casi había olvidado a esa chica, y me disponía a salir
a beber con un par de amigos, Andrés y Alejandro. Todo marcho con normalidad un
par de cervezas y un Manhattan para terminar. Andrés, que era el que menos
acostumbrado estaba a beber, termino por emborracharse así que Alejandro lo
llevo a casa y yo me fui a caminar por el centro de la ciudad. Eran pasadas las
6 de la tarde cuando la vi entre la multitud, ese cabello rojo era
inconfundible, era ella, tenía que ser ella. Corrí dispersando a la gente para
alcanzarla, pero la multitud era muy grande y la perdí de vista. Pero eso no me
importo, lo importante es que la vi, era real y tenía que encontrarla. No me
daba cuenta en ese momento, pero fue el comienzo de mi obsesión.
Comencé yendo todos los días al mismo lugar a
la misma hora tal vez era su recorrido diario a su hogar. Pero no dio frutos.
Fui donde un artista callejero para que hiciera un retrato con mi descripción,
resulto bastante bien por lo demás, la mantenía en secreto en el cajón de mi
velador y la veía cada noche antes de dormir esperando encontrarla en mis
sueños.
Así otro
mes, buscando infructuosamente por todos los medios, llegue al punto de
pasearme por esas calles preguntando si alguien la conocía pero nada. Claro
todo esto lo hacía a espaldas de mi novia. Recuerdo que fue exactamente cuando
comenzaba el otoño, el clima era de mi agrado, nublado con baja temperatura,
cuando, como era habitual, fui a visitar a mi novia. Pero mi desesperación era
muy obvia en ese momento. Ella de inmediato lo noto y me pregunto el porqué de
mi lejanía. No sabía que decirle así que le dije que estaba confundido que
necesitaba retirarme. Cuando me fui llame a Andrés para que fuera a mi casa y
bebiéramos algo (eso se había convertido en una costumbre cuando no podía soportar
la realidad).
Llegue a mi casa y en la puerta esperaba Andrés
con una botella de whisky en las manos. Pasamos y bebimos toda la noche, fue
tal la borrachera, que no pude evitar contarle mi situación, él que también era
amigo de Katty me dijo un poco molesto que como podía arriesgar perderla por
alguien a quien solo le había visto la espalda. Comencé a pensar nuevamente si
lo que hacía estaba bien. Hablamos por unos minutos y concluimos que debía
olvidarla y destruir todo lo relacionado con ella, fue entonces cuando el
destino me apoyo. Al sacar el dibujo se lo di a él para que lo quemara y al verlo
quedo perplejo. Me preguntó si el dibujo era una copia fiel de la persona en
cuestión, sin dudarlo le dije que sí. Entonces se sentó y calló por unos segundos.
Le pregunte qué sucedía y él me dijo que conocía a esa persona. No cabía en mi
de la alegría, desesperado le pregunte de donde la conocía y como encontrarla,
pero él no respondió mis preguntas, me dijo que eso no cambiaba nada que yo aún
tenía novia, que no podía simplemente hablar con esa persona y decirle te vi en
mis sueños y me enamore de ti. Lo pensé bien y tenía razón. Mi razón aun estaba
presente y no dejaría que hiciera algo tan poco cuerdo como llegar frente a
ella y decirle te vi en mis sueños, ni en mis peores intentos de conquista
había dicho algo así.
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