“Retome la conciencia en un lugar conocido, más
que conocido inolvidable, el mausoleo de la familia Galez. Me mantuve unos
segundos mirando desconcertado la inscripción, incrédulo de lo que veía, tanta
era mi confusión que tarde en sentir la presencia de quien estaba tras de mí.
La dueña de las palabras que había oído antes y la mujer por la que comenzó
todo esto, ella con su inconfundible cabello rojizo, y cautivantes pecas. No
era otra sino Alicia.
En el momento que nuestras miradas se
encontraron el mundo se detuvo para mí. Con la mente en blanco me acerque a
ella y la abrace. -También me alegra verte- me dijo con una sonrisa. -¿Qué
haces aquí, creí que habías desaparecido?- le dije mientras disolvíamos el
abrazo. Ella miró al pálido cielo y dijo -no podría asegurar que estas
equivocado. Te dije que no sabía que pasaría conmigo después de cumplido mi
deseo, y aun ahora no sé qué ha pasado durante todo este tiempo. Tengo la
impresión de haber estado en un lugar muy tranquilo, aun así yo no podía estar
tranquila, fue entonces que de alguna manera me entere de tu predicamento con
Karla y Daniela-.
Ella se alejo un poco de mí y dándome la
espalda continuó -creo que no podía estar tranquila sin pagarte el favor que me
hiciste- y volteándose me mostró una enorme sonrisa. -¿Eso quiere decir que has
venido a prestarme tu ayuda?- le dije un tanto exaltado. Ella cambió su sonrisa
por una de confianza -¿qué tan inútil crees que soy?, yo no vengo a prestar
simple ayuda, yo vengo a solucionar tu problema-.
Balbucee unas palabras inentendibles un momento
por la felicidad que provocaron en mí esas palabras, hasta que por fin pude
articular palabras -eres un ángel, si la justicia divina existe y la
reencarnación es una opción, te has ganado esa opción-. Ella soltó una pequeña
risa y luego habló -no tengo tanta fe en Dios, pero no lo hago por su agrado, lo
hago por…- en ese momento simplemente guardo silencio y bajó su mirada, no
quise preguntarle sus motivos, no iba a hostigar a mi salvadora con preguntas
incomodas.
Después de un incomodo silencio, me atreví a hablar
-¿cómo sabes dónde encontrarlas?- le pregunte. Fue entonces que levantó su
rostro y habló -todavía mantengo ese vinculo especial con Karla, siento sus
emociones alterarse casi de la misma manera que lo siente ella, ya estaba
consciente cuando ella entró al plano astral, no estaba preocupada ya que
sentía su firme determinación, pero luego sentí una gran confusión en ella,
pienso que en su encuentro con Daniela se ha contagiado de su problema-. -¿A
qué problema te refieres?- le pregunte. -En este plano puedes encontrarte con
información muy desagradable, tal vez eso fue lo que paso con Daniela, y al
mostrarle los resultados de esa información a Karla, ella comprendió esa
información de la misma manera que Daniela- intento explicarme Alicia.
Realmente no entendía muy bien, pero su
conexión especial de gemelas era la que le decía donde se encontraba Karla.
Ahora debía llegar pronto al lugar donde se encontraban para entender mejor el
problema.
-Y bueno, ¿dónde se encuentran ellas?-,
pregunte un poco desesperado. -Con respecto a eso, ya estamos en ese lugar- me
dijo Alicia.
Desde luego, no nos habíamos movido ni un metro
mientras hablábamos, así que dirigí mi mirada hacia el mausoleo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario