lunes, 14 de abril de 2014

Despertar "Capítulo XI: Firmamentum"

“Retome la conciencia en un lugar conocido, más que conocido inolvidable, el mausoleo de la familia Galez. Me mantuve unos segundos mirando desconcertado la inscripción, incrédulo de lo que veía, tanta era mi confusión que tarde en sentir la presencia de quien estaba tras de mí. La dueña de las palabras que había oído antes y la mujer por la que comenzó todo esto, ella con su inconfundible cabello rojizo, y cautivantes pecas. No era otra sino Alicia.

En el momento que nuestras miradas se encontraron el mundo se detuvo para mí. Con la mente en blanco me acerque a ella y la abrace. -También me alegra verte- me dijo con una sonrisa. -¿Qué haces aquí, creí que habías desaparecido?- le dije mientras disolvíamos el abrazo. Ella miró al pálido cielo y dijo -no podría asegurar que estas equivocado. Te dije que no sabía que pasaría conmigo después de cumplido mi deseo, y aun ahora no sé qué ha pasado durante todo este tiempo. Tengo la impresión de haber estado en un lugar muy tranquilo, aun así yo no podía estar tranquila, fue entonces que de alguna manera me entere de tu predicamento con Karla y Daniela-.

Ella se alejo un poco de mí y dándome la espalda continuó -creo que no podía estar tranquila sin pagarte el favor que me hiciste- y volteándose me mostró una enorme sonrisa. -¿Eso quiere decir que has venido a prestarme tu ayuda?- le dije un tanto exaltado. Ella cambió su sonrisa por una de confianza -¿qué tan inútil crees que soy?, yo no vengo a prestar simple ayuda, yo vengo a solucionar tu problema-.

Balbucee unas palabras inentendibles un momento por la felicidad que provocaron en mí esas palabras, hasta que por fin pude articular palabras -eres un ángel, si la justicia divina existe y la reencarnación es una opción, te has ganado esa opción-. Ella soltó una pequeña risa y luego habló -no tengo tanta fe en Dios, pero no lo hago por su agrado, lo hago por…- en ese momento simplemente guardo silencio y bajó su mirada, no quise preguntarle sus motivos, no iba a hostigar a mi salvadora con preguntas incomodas.

Después de un incomodo silencio, me atreví a hablar -¿cómo sabes dónde encontrarlas?- le pregunte. Fue entonces que levantó su rostro y habló -todavía mantengo ese vinculo especial con Karla, siento sus emociones alterarse casi de la misma manera que lo siente ella, ya estaba consciente cuando ella entró al plano astral, no estaba preocupada ya que sentía su firme determinación, pero luego sentí una gran confusión en ella, pienso que en su encuentro con Daniela se ha contagiado de su problema-. -¿A qué problema te refieres?- le pregunte. -En este plano puedes encontrarte con información muy desagradable, tal vez eso fue lo que paso con Daniela, y al mostrarle los resultados de esa información a Karla, ella comprendió esa información de la misma manera que Daniela- intento explicarme Alicia.

Realmente no entendía muy bien, pero su conexión especial de gemelas era la que le decía donde se encontraba Karla. Ahora debía llegar pronto al lugar donde se encontraban para entender mejor el problema.

-Y bueno, ¿dónde se encuentran ellas?-, pregunte un poco desesperado. -Con respecto a eso, ya estamos en ese lugar- me dijo Alicia.

Desde luego, no nos habíamos movido ni un metro mientras hablábamos, así que dirigí mi mirada hacia el mausoleo.

-Exacto, ellas están dentro- dijo Alicia.

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